Las polémicas declaraciones dePedro Nobre a  El País, de España, surgen luego de estudiar en el SexLab de la Universidad portuguesa de Oporto el comportamiento de los seres humanos y sus mecanismos de respuesta frente al sexo, después de aclarar que “la mente y los genitales no tienen siempre la misma reacción al estímulo sexual”.

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Su palabras más controvertidas son, quizá, cuando se refiere a la reacción que experimentan en cuerpo y mente los hombres y las mujeres al ver pornografía; mientras el género masculino “solo responde a los estímulos sexuales de su preferencia”, las mujeres tienen “respuesta sexual fisiológica ante estímulos muy diversos, aunque no tengan que ver con su preferencia […] Si es hetero, imágenes de relaciones lésbicas o entre homosexuales le provocan la misma reacción que su preferencia sexual”, incluso, afirma, “hay respuesta fisiológica, que no emotiva, cuando se le proyectan vídeos de relaciones sexuales entre chimpancés”.

Pedro Nobre le detalla al diario español que esto se puede dar como un mecanismo de autoprotección que llegó con la evolución, pues “la mujer está preparada para experiencias traumáticas; es decir, tiene la capacidad de lubricar incluso en experiencias involuntarias”, como una violación, lo que genera además un trauma psicológico en la víctima.

Sobre las conclusiones de sus investigaciones, Nobre también aborda en el artículo de El País la disfunción eréctil; el impacto negativo que puede tener la pornografía con las ideas que siembra en la cabeza de los jóvenes; los individuos asexuados, aquellos que no tienen ninguna respuesta sexual frente a estímulos; los adictos al sexo; y las personas trans.