Los locutores, que solo llevaban careta y pantaloneta, aguantaron que les cayera jabón y demasiada agua en todo su cuerpo, al igual que el roce de los cepillos. No podían ver, decían. La experiencia les provocó risas y gritos.

Al final del recorrido, en la etapa de secado, se relajaron. Uno de ellos se extendió sobre el asiento para recibir la mayor cantidad de aire posible. “¡Nunca me había sentido tan vivo!”, bromeó.

Su ‘baño’ se viralizó en su cuenta de Facebook, con más de 900 mil reproducciones, y divirtió a muchos. Algunos hasta aseguraron que les gustaría imitarlos.

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En la red social, Hamish y Andy explicaron que compraron el convertible con dinero que obtuvieron al vender sus ‘bitcoins’, y que adquirieron el carro solo para meterse con él en el lavadero.