El programa Testigo Directo le hizo un seguimiento al alquiler y entrega de estas muñecas de silicona en la ciudad, y descubrió que quienes más las apetecen son hombres maduros que solo buscan saciar su deseo sexual.

La mayoría de estos clientes, dice, no les importa la satisfacción de la mujer, y por eso acuden a estas muñecas.

Pero el programa fue testigo de la entrega de una de ellas a un joven, que dijo que la alquiló porque le “gustan las cosas nuevas” y puede hacer lo que quiera con ella.

“A mí lo que me gusta de estas muñecas es que están disponibles 100 %. Cuando uno ya tiene encendido el ‘chip’ del sexo, uno quiere tener sexo a cada momento”, se justificó.

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Y aunque al hombre le entregaron la muñeca fría, en la página de la empresa le recomendaron que viera “películas con contenido sexual” para que ella se calentara con su calor corporal.

Entre las recomendaciones que entregó la empresa al programa están, además del uso obligatorio del preservativo, un manual con las poses que puede hacer para no dañar la muñeca, y la limpieza respectiva que debe hacerle antes de entregarla.

El alquiler de una muñeca de estas puede costar entre 130.000 y 160.000 pesos, y el tiempo que le dan al cliente es de 45 minutos para que cumpla sus fantasías.