Nacido como un proyecto para víctimas del maltrato, un grupo de mujeres abrió el primer restaurante para mujeres que además quieran disfrutar de una comida sin sufrir estigma o acoso.

Un sitio donde comer sin que docenas de ojos estén mirando, donde una mujer pueda tomar agua sin que el marido tenga que pasar el vaso por debajo del burka o donde se pueda conocer la vida de la mujer afgana a través de los rostros de otra época, así es el Restaurante Bost Family.

Pensado como un proyecto para mujeres maltratadas, tras un trabajo de casi tres años de la organización no gubernamental Centro para el Desarrollo del Talento de las Mujeres Afganas (AWSDC) y desde hace alrededor de un mes es un lugar de encuentro para mujeres y familias que quieren disfrutar de una salida no siempre fácil en Kabul.

Alrededor de 25 jóvenes, en su mayoría víctimas de violencia doméstica, trabajan como camareras y cocineras en el primer restaurante en ser construido, decorado y dirigido por mujeres en la capital de Afganistán.

En una pared naranja, retratos de las mujeres de los reyes afganos; en las mesas, comida tradicional y de otras latitudes con la calidad de un restaurante de primer nivel con la que alimentar el cuerpo pero también el espíritu.

Con EFE.