La sustancia hace que la persona se libere por completo y su cerebro vuelva casi a su estado natural, similar al de los bebés. Además, la sensación de pertenecer y de apropiarse del universo, hace que se presente mayor sensibilidad ante las emociones, la imaginación y la creatividad.

El estudio, que es netamente académico, abre un nuevo camino al entendimiento del efecto de la dietilamida de ácido lisérgico, más conocido como LSD en el cuerpo.

Los resultados se suman a varias investigaciones previas que aseguran que una persona bajo sus efectos es incapaz de tomar decisiones racionales, puede ser más susceptible a herirse y aumenta los niveles de ansiedad y depresión que pueden llevar a la dependencia o incluso a una sobredosis, informó Drugs.org.

Basándose en escáneres cerebrales, los investigadores pudieron analizar que las personas que han consumido la sustancia experimentan una serie de imágenes provenientes de distintas partes del cerebro como la corteza visual, que se encarga de procesar imágenes.

Durante el ‘viaje’, “las regiones que normalmente están separadas se conectan entre ellas. Las imágenes también revelan que las partes del cerebro que usualmente trabajan juntas se segregan”, informó Tech Times.

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Esto hace que el cerebro se transforme y presente mayores signos de complejidad al modificar la realidad y conectar más a la persona con ellas mismas, con los demás y con el mundo natural, aseguran los expertos.

El estudio fue realizado con 20 personas sanas a las que se les inyectó una dosis de LSD y luego una droga placebo. Los resultados fueron publicados en el diario ‘Proceeding of the National Academy of Science’.

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