Opinión

Ariel Peña

En la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras y el Centro de Pensamiento Primero Colombia

Una maldición latinoamericana llamada Hugo Chávez

La toma del poder por el chavismo es una alerta para países con dirigenias políticas desprestigiadas.

Al cumplirse el pasado 5 de marzo, teóricamente, 4 años de la muerte de Hugo Chávez, ya que no se sabe la fecha exacta, desafortunadamente para la democracia ese personaje junto a su mentor el tirano Fidel Castro (fallecido el 25 de noviembre) no verá cómo se derrumba totalmente su obra perversa del socialismo del siglo XXl, que se cae a pedazos, ya que las naciones latinoamericanas que se hundieron en ese fango de represión y miseria se están liberando del engendro marxista-leninista.

El difunto presidente venezolano fue un gran farsante que se disfrazaba como cristiano, pero su vida fue la antítesis de la doctrina del Maestro de Nazaret, porque su ambición por el poder era enfermiza, llevándolo a realizar una intentona de golpe de estado como teniente coronel en febrero de 1992, que dejó una cifra gigantesca de muertos y heridos.

La vida de Jesucristo fue absolutamente contraria a lo hecho por Chávez, porque hace 2.000 años estuvo el Maestro en medio de mujeres y hombres proclamando la venida del Reino de Dios, y rechazando ser gobernante, ofrecimiento que le hizo el mismísimo Satanás.

Se resalta además en su mensaje la célebre frase “ hay que dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar” para no revolver la política y la religión, como lo hizo el finado mandatario.

Los 14 años de Chávez en el gobierno del país vecino fueron una calamidad, que llevó a la tierra de Bolívar a convertirse en una colonia cubana, y como nostálgico de la guerra fría, al no admitir por su delirio marxista que el muro de Berlín se había derrumbado, con la consecuente debacle de la cortina de hierro, se dio a la tarea de reeditar el comunismo totalitario con el socialismo del siglo XXl, queriendo construir en la región la Unión Soviética Latinoamericana, convirtiéndose Chávez en un títere del sátrapa de Fidel Castro, que prácticamente le daba toda la línea para llevar a Venezuela a la esclavitud política comunista.

La desgracia que significó Chávez para Venezuela y la región fue patética, por ello estamos viendo la bancarrota del socialismo del siglo XXl en países como Argentina, Brasil, Perú y próximamente en Ecuador. A eso se suman las derrotas que sufrió el chavismo en Venezuela en las elecciones del 6 de diciembre de 2015 para la Asamblea Nacional, que lo puso en minoría, pero ese régimen siguiendo la cartilla castrocomunista considera que mediante la represión y el crimen nunca va a perder el poder.

También se debe agregar la pérdida del referendo reeleccionista de Evo Morales en Bolivia el 21 de febrero del 2016, quien con triquiñuelas busca la perpetuidad de su sistema de opresión; indiscutiblemente el desgaste del castrochavismo en la región es categórico.

Todo eso es producto de la crisis económica, política y social que viven los regímenes denominados “alternativos” con el agregado de la corrupción rampante en casos como el de la compañía brasileña Odebrecht cuyo aval político proviene del foro de Sao Paulo, organización diabólica creada en 1990 por Fidel Castro y Lula Da Silva para llevar a los pueblos de América Latina a la deshonra que produce el marxismo.

Por ello las fuerzas democráticas le están saliendo al paso a las intenciones oscurantistas y esclavistas del castrochavismo, pues indudablemente es una maldición la herencia que Chávez le dejó a sus correligionarios en los países de región, pero, siguen insistiendo tercamente con la tarea de conducirnos a las desgracias y sufrimientos que acarrea el comunismo totalitario, y por eso tenemos que ver el espejo de lo que sucede con Venezuela en donde 18 años del socialismo del siglo XXl, demuestran el fracaso monumental de un modelo que debe ir al basurero de la historia.

También para Colombia Chávez fue un personaje tristemente célebre, ya que buscó entrometerse siempre en los asuntos de la nación, respaldando a los grupos terroristas de las Farc y el Eln, dándoles status político y de beligerancia, mostrando su hostilidad hacia nuestro país y estropeando la buena vecindad, amén de que convirtió a Venezuela en refugio de la narcoguerrilla colombiana, como se denunció en múltiples ocasiones, sin olvidar las amenazas que hacía con sus aviones Zukhoi.

El advenimiento de Chávez se dio por falta de percepción política del sector dirigente en Venezuela, pues pasaron tres años desde el “caracazo” a principios de 1989 hasta el malogrado golpe del 4 de febrero de 1992, y sin embargo no se tomaron las medidas y correctivos en todo ese tiempo, para evitar que el lastre chavista se apoderara de la nación más adelante, lo que significa que la responsabilidad de partidos como el Copei y Adeco es notoria, al no medir lo que venía con el malestar popular en el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Esta situación debe servir de referente para naciones como Colombia con su dirigencia política, especialmente con el acuerdo final que firmó el gobierno con la banda terrorista de las Farc el 24 de noviembre en el teatro Colón.

El difunto presidente Venezolano pretendió aplastar la inteligencia de América Latina, al reciclar de la cloaca de la historia al marxismo-leninismo repudiado en el viejo continente después del derrumbe de la URSS, para implementarlo en la patria de Bolívar y posteriormente expandirlo por todos los países con el sofisma de la “liberación”.

Semejante atraco al sentido común del disparatado Chávez fue una ofensa a la democracia y a la libertad, ya que su intención era envilecer a nuestras naciones para volverlas más dúctiles a futuras dictaduras comunistas, contando con el acompañamiento del foro de Sao Pablo, que como aberración marxista busca oprimir a las naciones.

En el cuarto aniversario de la muerte de Hugo Chávez se podría decir mucho, pero por último nos vamos a referir a lo melancólico y grotesco, cómo fue utilizada su enfermedad por parte de la camarilla cubana junto con sus herederos políticos en Venezuela, quienes sabiendo de lo grave del cáncer que padecía lo usaron en las elecciones de octubre del 2012, para evitar perderlas ante la oposición, lo que demuestra que hasta para morir no tuvo la suficiente dignidad, porque se creía un iluminado que con la asesoría de Fidel Castro sería de pronto inmortal. De ahí que por su superstición se hizo tratar en Cuba, dándole a sus últimos días de vida un carácter mágico, producto más de sus fantasías burocráticas antes que dejarse llevar por la realidad.

Así que Chávez en su vida por la megalomanía, pasó por este mundo haciendo siempre el mal, y por eso a futuro se irá convirtiendo en un recuerdo detestable.

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