Javier Hernando Santamaría
Opinión de Javier Hernando Santamaría

Faranduleando con Javier Santamaría. Columnista y crítico de TV independiente vinculado a portales como Enrodaje.net, por 9 años y colaborador de Soyperiodista.com. Colaborador especial en diarios como El país de Cali y Diario de Occidente. Bloguero de Farándula y Critica TV durante 15 años.

'Strippers', entre el placer y la necesidad

Una visión del mundo subterráneo de hombres y mujeres que se dedican a desnudarse para vivir.

 
AFP

Maleja y Julián son una pareja libre de prejuicios que afirma que desde hace mucho tiempo se desligaron de aquellos preceptos que involucren el tema de la religión y la moral. Ella tiene 22 y él 25, ambos son dueños de cuerpos torneados y llamativos que denotan la exigente rutina de ejercicios y la cuidada alimentación que religiosamente mantienen desde que decidieron convertirse en strippers profesionales.

La verdad no fue fácil convencer a esta pareja de participar en esta semblanza de sus vidas y oficio. Los intentos con otras personas fueron infructuosos y la mayoría me mandaron al mismísimo carajo cuando les hacia el planteamiento.

Otros strippers exigían dinero a cambio de su testimonio, sin embargo tras perseverar con paciencia cierto día recibí una llamada de Maleja avisándome que tenía un espacio en su apretada agenda para atenderme.

Fui convocado a un cómodo apartamento en un sector residencial de la ciudad de Cali, amoblado con lo más básico, en el que se destacaba un televisor gigante y varios elementos para ejercitación física. La pareja lucía fresca y vestían deportivamente.

La verdad amigo, nunca hemos hablado abiertamente de esto con nadie, nuestra familia no lo sabe, es un top secret”,

apuntó Julián, mientras me invitaba a tomar asiento en el sofá.

El celular de Maleja timbró, la chica rápidamente caminó hacia el baño para tomar la llamada. Al rato regresó y se sentó junto a su compañero susurrándole algo al oído. Me miraban ambos con cierta expectativa.

Les reiteré que sus nombres se cambiarían y básicamente sería un relato general fidedigno del testimonio brindado por ellos, narrado en mi estilo y que se publicaría en un portal web reconocido.

Maleja y Julián incursionan como strippers 

Maleja empezó hablar con mucha soltura, cuenta que una compañera de la universidad un día le planteó la posibilidad de ganar muy bien desnudándose artísticamente en sitios “especiales”.

Yo al comienzo me molesté y le dije, ¡es que me viste cara de fufurufa o qué!. Pero esa nena me siguió insistiendo y me dijo que no tenía nada que ver con prostitución, que solo era aprender a bailar muy sensual y provocativa y quitarme la ropa ante mucha gente, que yo tenía un cuerpo y rostro espectaculares y que debía sacarles provecho”.

Confiesa Maleja que la insistente propuesta le quedó sonando y un día su compañera de universidad la presentó con el dueño de una discoteca reconocida en la que solían presentarse shows mixtos de strippers; el fulano quedó encantado con ella y le ofertó una paga inicial muy tentadora con la que muy seguramente podría darle solución a ciertos aprietos económicos.

Sus padres pagaban la universidad, pero sus gusticos personales estaban restringidos, le encantaba vestir muy bien y siempre ropa de marca, anhelaba además comprarse un carro para dejar de montar en servicio público.

Yo fui criada en un hogar de gente muy católica, la que va sagradamente todos los domingos a misa, me toco estudiar en colegio de monjas y mi papá nos cuidaba a mi hermana y a mí como un sargento, a nuestros primeros novios les toco hacernos visita en la casa y literalmente le tenían que mostrar la hoja de vida, salir con ellos era una odisea”

(risas).

El debut de Maleja como stripper fue apoteósico en aquel lugar. Previamente se había preparado para el show con su compañera de universidad viendo videos relacionados con el tema en internet y tras agotadora práctica logró la soltura requerida.

Ya en el escenario se despojó de sus prejuicios y casi sin percibirlo le dio ímpetu a la mujer sensual que desbordaba erotismo por todos sus poros. Ver a toda esa gente excitada y clamando que se despojara de todas sus prendas le provocaba un morbo “sabrocito”, como ella misma lo califica.

Mi nombre artístico escogido fue Samanta (risas), la verdad lo escogió mi amiga. Desde ahí me empezaron a llamar de otros sitios, para yo poder justificar mis salidas nocturnas les dije a mis padres que estaba trabajando en un hotel, haciendo apoyo en auditoría nocturna, yo estudiaba Hotelería y turismo en ese tiempo, mi único temor era que alguien conocido me viera convertida en Samanta”.

Julián relata que su incursión en el mundo de los strippers fue a través del dueño del gimnasio al que acudía. Manejaba el sujeto con su mujer una exclusiva red de jóvenes sexoservidores que atendían gente de alto nivel; cierto día uno de los muchachos tuvo apendicitis y tuvieron que operarlo de urgencia, ya tenían un show pactado para gente pesada, con adelanto monetario de por medio, circunstancia que los ponía en aprietos y ponía en riesgo su reputación comercial.

Trabaja en aquella época el apuesto muchacho como asesor en una compañía de seguros en la que ganaba relativamente bien y además estaba ennoviado con una dama madura que lo trataba como un príncipe en todo sentido, por lo que la indecente propuesta no le llamaba mucho la atención.

El man me ofreció un billete largo y hasta un VIP para el gimnasio, termine aceptando, la verdad no tuve tiempo de preparar nada, me guié por las instrucciones que me dio la señora y por lo que he visto en películas y la verdad esa noche salí súper lukiado con las propinas que me dieron… me quedó gustando esa vaina, ver todas esa mujeres arrechas, toqueteándome y lanzándome plata era muy excitante… ya después decidí unirme al equipo”.

Julián relata que es hijo de padres divorciados, su madre se radicó con su nuevo marido en Alemania cuando él tenía 6 años y quedó bajo la responsabilidad de su padre, quien orondo se desentendió de su crianza dejándolo al cuidado de niñeras y en las vacaciones con su abuela, conoció como 8 madrastras. Recalca que esa carencia de afecto y de una figura materna consolidada de repente lo volcaron a involucrarse con una mujer mayor a sus 17 años y con ella se hizo hombre.

Cómo se conocieron Maleja y Julián

Durante todo el tiempo de la charla, Julián y Maleja se muestran cariñosos, se apapachan y se besan como cualquier parejita enamorada, al evocar el momento en que se conocieron, ambos se miran con picardía y ríen.

La verdad nos conocimos trabajando” –

manifiesta Maleja.

A mí me ofrecieron un show de sexo en vivo con excelente paga, me habían dicho que la chica que me acompañaría era tremendo bombón, la famosa Samanta, la verdad ya nos habíamos cruzado en algún evento, pero me cayó gorda, me pareció muy arrogante ella y pues nunca había hecho sexo en vivo, no es un asunto fácil como muchos creen, hay que ser muy profesional”,

relata Julián serio, saca una cajetilla de chicles y nos ofrece.

A mí él también me caía al hígado, aquí entre nos, me parecía un papacito divino, pero este tonto se creía la última limonada del desierto (risas) y pues yo tampoco había hecho sexo en vivo; con la paga que me ofrecieron planeaba costearme el soñado viaje a Europa, por eso acepté…y la verdad fue la experiencia más maravillosa que tuve, luego vinieron muchas, muchas replicas más” (carcajada),

acota Maleja, quien no puede contenerse y se aferra a la humanidad de Julián, quien la abraza cariñoso.

La empatía laboral entre Maleja y Julián consolidó un noviazgo formal, posteriormente determinaron vivir juntos y formar su propia empresa de la que hoy viven, ya no por necesidad, sino por puro placer.

Aquí entre nos, casi no le puedo espantar la cucha que tenía de novia, hasta tuvimos un agarrón, con jalada de mechas y todo, cuando le conté a que se dedicaba Julián, se abrió del parche, menos mal este loco ya superó ese complejo de Edipo (risas)”

refiere burlona Maleja.

La empresa de Maleja y Julián

Julián y Maleja son conscientes que no siempre tendrán la apariencia que hoy les genera altos ingresos y les permite darse una vida holgada con lujos y privilegios que no obtendrían como una profesional en hotelería y turismo y él como asesor comercial, su retiro forzado llegará tarde que temprano, además no descartan encargar hijos más adelante y no les gustaría que estos siguieran ni por chiste sus pasos, disfrutan a plenitud esta etapa de sus vidas y el camino escogido, por ahora para la familia de Maleja y el padre de Julián ellos son dos jóvenes y prósperos comerciantes independientes.

El portafolio de servicios de la pareja es amplio y no infiere su oficial orientación sexual: tríos, sexo homosexual y lésbico, shows de sexo en vivo, sexo virtual, shows swingers, despedidas de solteras, acompañamientos especiales, su asegurada clientela es siempre de alto nivel, determinación que los mantiene de alguna manera al margen de situaciones molestas o inseguras y que también se extiende a otros países.

Me cuentan con marcado entusiasmo que tienen en conversación una película XXX con un productor español y que depende de cómo les vaya en su debut ante cámaras que podrían pensar en dedicarse de lleno al llamado cine para adultos. Antes de retirarme y agradecer su afabilidad, me reiteran que quedé formalmente invitado a su próximo show de sexo en vivo y me harán llegar en primicia su primer trabajo de cine porno.

Postdata: los nombres son ficticios y se cuenta con la autorización de sus protagonistas para publicar el presente relato, más no autorizaron tomarles fotografías.

Nota: Las opiniones expresadas solo comprometen a su autor y no pueden considerarse una posición oficial de Pulzo.com.

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