Ariel Peña
Opinión de Ariel Peña

En  la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras, Centro de Pensamiento Primero Colombia y colaboro desde hace 13 años con El Tiempo en el Foro. También he escrito para El Catolicismo, el Nuevo Herald, La Jornada de Mexico, el País de España, el Periodico y Extra, entre otros,  además soy autor del libro “Democracia y Fetichismo”.

¿Será verdad que no se puede pensar diferente?

A las oligarquías que han parasitado manejando los estados se les nota un complejo de inferioridad frente a los dogmas del comunismo.

 
Negociadores de las Farc

La manoseada frase de que en Colombia no se puede pensar diferente, utilizada especialmente por sectores de la llamada izquierda, perfectamente se podría cambiar por aquella “en Colombia no existe el debate fecundo de las ideas” y tendríamos que preguntar ¿qué es eso de pensar diferente?

Porque tanto el fascismo, el nazismo y el marxismo que son doctrinas totalitarias piensan y actúan diferente a lo que conocemos como la democracia liberal.

En el caso del país al marxismo responsable del conflicto armado de 52 años que se ha vivido, en donde los grupos guerrilleros fueron creados para tomarse el poder mediante la violencia terrorista a esa doctrina nunca se le ha hecho una confrontación ideológica seria por parte de las elites políticas que han gobernado.

Entonces cuando se dice que no se puede pensar diferente ello no aplica, pues poco o nada se ha debatido sobre la esencia y el componente ideológico del comunismo totalitario, causante de grandes desgracias y sufrimientos que ha vivido Colombia en las últimas décadas.

Se controvierte el pensamiento diferente cuando se conoce, pero en el caso del país en que se ha ignorado por completo lo que representa el marxismo, que es antagónico a los sectores que tratan de defender la democracia y la libertad, es absurdo decir que se ataca a quienes piensan diferente, porque no hay connotaciones ideológicas, o sea que la frase es vacía y responde más a un enredo conceptual, ya que son un producto del conflicto armado los asesinatos que se han cometido en contra de rivales políticos que se encuentran en diferentes orillas partidistas, además esa situación también ha llevado a que Colombia sea una de las naciones más desiguales del mundo, con casi 8 millones de víctimas y 250 mil muertos.

Pensar diferente es cuando hay lucha ideológica y dialécticamente se resuelven las contradicciones, pero para el caso del país la degradación del conflicto lleva a situaciones calamitosas, en donde la lumpenización del enfrentamiento adobado por el narcotráfico no ha permitido dilucidar de manera clara la catástrofe.

Sin embargo los cabecillas guerrilleros han justiciado su accionar terrorista con un discurso miserabilista en donde también falazmente argumentan que han sido perseguidos, por pensar diferente, cuando eso es una treta para justificar la sublimación que han hecho de la violencia.

Porque la razón de ser del marxismo leninismo es la toma del poder para siempre, siguiendo a Maquiavelo en lo de la predestinación, pues los miembros de la logia en mención se creen una deidad que representa un pensamiento superior.

Así que pensar diferente no ha sido una dificultad desde el punto de vista ontológico en Colombia durante las últimas décadas, pero los que mencionan semejante exabrupto, son los primeros en eludir el debate ideológico, ya que en la mayoría de los casos pertenecen al marxismo que como lo hemos dicho en anteriores oportunidades: es una simple patraña criminal y burocrática de engaño a los pueblos, que se ha basado en la violencia y la mentira para poder sobrevivir hasta nuestros días.

Pero no solamente en Colombia la dirigencia política tradicional ha sido incapaz de presentarle lucha ideológica al marxismo, sino que a las viejas oligarquías latinoamericanas que han parasitado manejando los estados se les ha notado un complejo de inferioridad frente a los dogmas del comunismo totalitario, cayendo en una reverencia supersticiosa frente a semejante engendro, de pronto asustadas por la monserga comunista del materialismo histórico y la inevitabilidad, porque con ese par de fetiches igual que sucede con las sectas religiosas, los comunistas le ofrecen a las personas desprevenidas el futuro ante el miedo al porvenir, utilizando mitos como el de la lucha de clases.

Nota: Las opiniones expresadas solo comprometen a su autor y no pueden considerarse una posición oficial de Pulzo.com.

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