Opinión

Jorge Alonso Ruiz

Rogue One y el 'fast track'

En los últimos cinco segundos casi me da algo, que ocurre un evento totalmente inesperado y absolutamente fenomenal.

Empezaré hoy, antes de hablar del complejo término del ‘Fast track’, contándoles que estuve de primero viéndome Rogue One en la exclusiva première el pasado lunes.

Naturalmente no puedo decir nada pero con solo decirles que en los últimos cinco segundos casi me da algo, que ocurre un evento totalmente inesperado y absolutamente fenomenal, con decir eso respecto al final, algo que de veras casi hace que me dé un yeyo, sería esto suficiente razón para que la vean.

Aunque no es la única razón, hay muchos eventos qué rescatar, para que lo sepan esta película no es continuación del Episodio VII del año pasado ni nada por el estilo.

Es una historia alterna, que se relaciona con el hilo conductor principal, y está situada entre el Episodio III y el IV, cuando el famoso Darth Vader está en su pleno esplendor y supremacía. Tengan eso presente solamente. Lo que les digo es que el final es la locura, les aseguro que sí, ya se acordarán de mí.

Voy ya haciendo mi top final del año 2016 y de ahí ya tengo mejor canción principal de película.

Imaginen una alfombra roja, unos premios superelegantes, una hermosa hostess diciendo “..el ganador a mejor canción de película es….”,  y sin lugar a dudas es “how far I’ll go” de Alessia Cara. Esta canción es de Moana, la nueva película de Disney, que también es muy muy bella.

Procedo entonces a explicar el concepto del ‘fast track’, tan de moda en estos días. Seguro han visto noticias sobre ello. Para eso debemos saber que ‘fast’ traduce ‘rápido’ y ‘track’, si son lo suficientemente melómanos y melódicos, se refiere a una canción.

Es apremiante hablar de esto y más que todo ahora en navidad. Por lo tanto, mi propia versión del ‘fast-tracking’ está encaminada en tratar de bailar buenas canciones, preferiblemente rápidas en vez de lentas, para así festejar la Navidad.

Si ven hoy en los titulares de las noticias, bien sea de periódicos o de noticieros, y ven a la gente hablar de este término, ya saben a qué se refiere. En mi experiencia melómana, si me pongo a analizar mi historial de canciones escuchadas tanto en computador como en dispositivo celular, predomina la tendencia del ‘fast-tracking’ por encima del ‘slow-tracking’, de ahí a que exista por ende géneros como el trance y el techno, géneros que tienen más de 130 golpes por minuto. Puros tracks muy fast, muy rápidos, o sea puro ‘fast track’.

El fast track aplica también para mapalé, currulao y merengue. Con tíos, tías y vecinos. Con todo el mundo. Es un ‘fast track’ inclusivo y ya está autorizado.

Y sí, el primer premio del año se lo lleva la canción de Moana: “how far I’ll go”. Estoy aprendiéndomela. Me eriza.

¡Buena suerte para hoy!

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