Fabio Arévalo Rosero MD
Opinión de Fabio Arévalo Rosero MD

Médico, bioquímico, escritor, consultor urbano, educador ciudadano, divulgador científico, innovador social, diseñador de ciudades saludables, Campeón del mundo atletismo, JMS, Islas Canarias). Docente universitario, investigador en salud pública. Candidato a Premio Nacional de Paz 2012. Reconocido como Mejor columnista web, Suroccidente colombiano, 2013, Fundación Correo del Sur. Presidente Sociedad Colombiana de Ciencias del Deporte. Autor de obras como: ‘Café para el alma, lecturas para ser feliz’, ‘Activarse más, nutrirse bien, vivir mejor’ y ‘El deporte como fenómeno social’. Líder y creador del proyecto internacional: ‘CIUDAD FELIZ, una forma distinta de vivir’.

Murphy  y la Ley de la conservación de la miseria

Es un adagio popular que a grandes rasgos sentencia: "si algo tiene la posibilidad de salir mal, con absoluta seguridad que saldrá mal".

 
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Es posible que usted ya conozca la Ley de Murphy, o tal vez haya escuchado mencionarla. Pero si no ha pasado nada de esto con seguridad que ha sentido sus efectos. La Ley de Murphy es más un adagio popular, que a grandes rasgos sentencia: «si algo tiene la posibilidad de salir mal, con absoluta seguridad que saldrá mal». Se debe a Edward Murphy, ingeniero que trabajó en experimentos con cohetes hechos por la Fuerza Aérea de los EU en 1949.

Esta ley es quizás el origen de múltiples corolarios, axiomas y reglas incluyendo la “Ley de conservación de la miseria” (no de la materia). Pero se debe interpretar también como la norma del pesimismo creativo, que exige, en toda tarea agotar el máximo de posibilidades.

Veamos algunos enunciados o corolarios de la Ley de Murphy (o atribuidos a él):

  • Si existe la posibilidad de que varias cosas vayan mal, la que cause más perjuicios será la única que salga mal.
  • Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión termine mal y logra evitarlas, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad que saldrá “exitosa”.
  • En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.
  • Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos.
  • Si la gente se escuchara más así misma más a menudo, hablaría menos.
  • Cuanto menos le guste participar en reuniones, comités o concejos; más probable es que le insistan en que su presencia resulta indispensable.
  • Cualquier solución entraña nuevos problemas.

Derivaciones

  • Ahora bien revisemos otras situaciones aun más particulares de derivaciones de la inevitable Ley del pesimismo creativo:
  • Para profesores: Nadie atiende a clase hasta que usted mete la pata.
  • Ley del conferencista flojo: si no los puede convencer, confúndalos.
  • Principio de Einstein: Solamente alguien que entiende algo en profundidad, es capaz de explicarlo de tal forma que no lo entienda nadie.
  • Ley de la tostada: . La tostada siempre cae del lado untado de mantequilla.
  • Falsa verdad ineludible: No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje alto de personas que creerá que es verdad.
  • De lo posible a lo improbable: Entre dos eventos probables, siempre acontece uno improbable.
  • La estupidez infinita: La inteligencia tiene sus límites. No es la estupidez.
  • La planificación previsible: El presupuesto necesario es siempre el doble de lo previsto. El tiempo requerido es el triple.
  • La filosofía de Murphy:
  • Buena parte de sus fundamentos se basan en estos axiomas:
  • Si se encuentra bien, no se preocupe. Se le pasará.
  • Cuando las cosas vayan bien, algo habrá que haga que vayan mal.
  • Cuando le parezca que las cosas van mejor, es que se le ha pasado algo por alto.
  • Nadie toca a tu puerta o llama por teléfono, a excepción de que haya algún trabajo (gratuito) por hacer.
  • Si la Ley de Murphy tiene que salir mal, con seguridad que saldrá bien mal.
  • Sonría. Mañana puede ser peor.

Más allá de ser una norma que explica la continua presencia o conservación de la miseria del azar, la gran lección que nos deja es saber que solo con un profundo dominio de los principios de este código inspirado por Murphy, estará usted preparado para enfrentar los imprevistos y las adversidades. Y aunque no podrá evitar que “ciertas cosas” pasen, al menos estará prevenido, sabrá por qué ocurren, aprenderá aceptarlas y tal vez, logrará reducir sus efectos.

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