Adolfo Zableh Durán
Opinión de Adolfo Zableh Durán

Adolfo Zableh Durán es periodista barranquillero de la Universidad Javeriana. Ha trabajado como empleado de planta,  colaborador y columnista en Pulzo.com, SoHo, Semana, El Tiempo, Fucsia, Terra, KienyKe, Futbolred, Diners, Caracol Radio, Señal Colombia, Credencial, Carrusel, Don Juan, Publimetro, Rolling Stone Latinoamérica y Cartel Urbano, entre otros.

Los delfines de Colombia

Bastante atención hemos puesto a los hijos de Galán y de Uribe, a Simón Gaviria y Rodrigo Lara, a Santiago Pastrana y a Miguel Uribe Turbay.

 
El Espectador

Aunque son los que más suenan, nos son los únicos herederos de la política colombiana, exponentes de esa raza que se ha dedicado a vivir del bolsillo suyo y mío, posando más de lo que trabajan. No es culpa de ellos ser hijos de quien son, nadie elige a sus padres, pero ya sabiendo de quiénes se tratan, bien podrían hacer algo productivo y torcer así su historia familiar.

Por no ser activos en política y mantener un bajo perfil, no hemos reparado mucho en los hijos de Santos y en el José Felix Lafaurie y María Fernanda Cabal, que saltó a la palestra esta semana por una bobada: una pelea en un prom.

Los hijos de Santos 

Poco hay que reprocharles. A Martín, si acaso, que esté preparando el terreno para ser presidente de Colombia, o al menos incursionar en política, así no lo reconozca públicamente. Y con apenas 27 años está construyendo un nombre en la política. No es raro que empiecen desde tan temprano, el ex novio de una ex novia mía, hijo de un político, decía desde los 18 años que quería ser presidente de Colombia, pero se la pasaba jugando golf en el club entre semana. Salvo pocas, poquísimas excepciones, los que juegan golf suelen ser idiotas, y son ellos los que nos gobiernan.

María Antonia acaba de casarse. Que le vaya bien. Lo único que me llamó la atención es que, según rumores, incluyeran en el menú del matrimonio dos especies marinas en vías de extinción: El cangrejo azul y el pez cherna. Son bobadas a la larga, ganas de hilar delgado, pero cuando uno está en el ojo del huracán de un país tan polarizado, es mejor blindarse para evitar cualquier tipo de crítica.

Lo otro es que a su esposo, Sebastián Pinzón, los medios lo llamaron “empresario y golfista”. Suena chistoso, uno de esos rótulos armados más para descrestar que otra cosa. Ni idea de los negocios que haga, pero me puse a investigar y en el golf le ha ido bien. No se mucho del tema, pero leí, entre otros logros, que fue el primer colombiano en participar en la Porter Cup, que se juega en el Niagara Falls Country Club de Nueva York.

Salvo que uno sea Erasmo de Rotterdam, eso de ser exitoso en disciplinas que no están relacionadas no sale bien. Por eso, Tiger Woods es golfista de tiempo completo y Carlos Slim solo se dedica a hacer negocios.

Entonces lo único malo que tienen los Santos es su papá, que lucha por la paz, pero por la vía que no corresponde: la del miedo y la manipulación. Cuando uno quiere de corazón lo mejor para sus compatriotas no sale a decir que si no se firma la paz se implementará la guerra en las ciudades y se tendrán que subir los impuestos, en este, un país donde bastante plata nos sacan y las cosas funcionan a medias, o llanamente no funcionan.

Lafaurie Cabal 

Juan José Lafaurie tiene apenas 17 años y es hijo del presidente de Fedegán, José Felix Lafaurie, y la congresista del Centro Democrático, María Fernanda Cabal. No es culpa suya tener esos padres, ya lo había dicho, y tampoco es justo que haya salido en la prensa por una bobada como haberse peleado en un ‘prom’ de colegio.

Sin embargo, ya entrado en gastos, basta ver los padres y la pinta con la que sale en el artículo de El Espectador para proyectar lo que puede llegar a ser dentro de unos años. En la foto que acompaña el texto sale peinado con gomina y vestido con un blazer a cuadros. Salvo en el golf, donde no todos son idiotas, sin excepción, los que se peinan con gomina lo son. Todos. Y más si andan con chaqueta a cuadros.

Pero démosle el beneficio de la duda, yo a los 17 era un imbécil. Aún lo soy, pero por razones totalmente diferentes a las de mi adolescencia. Preocupan sus padres, porque cualquier joven arrastra mucho de ellos. María Fernanda opina de todo de forma temeraria, como si la gente hubiera votado por ella y no por Uribe, que la incluyó en su lista cerrada.

Por otro lado, José Felix preside uno de los gremios más poderosos y miedosos del país, el de los ganaderos. Esa gente es peligrosa, y no la culpo. Cuando uno vive del campo en un país tan violento como Colombia, tiene que endurecer el cuero y jugar con las reglas de juego que le den, así sean absurdas.

Caracol Radio entrevistó al padre del joven y en su página de internet tituló: “No tengo la culpa de que mi hijo pegue más fuerte”. Hoy la página aún existe, pero la frase ya no está, fue cambiada por declaraciones más moderadas. No me extraña que lo haya dicho, yo he oído a finqueros decir cosas peores que esas. Para ellos, la vida sigue siendo la ley del monte.

Por el bien del país, ahora que la paz parece estar cerca, necesitamos no solo que los grupos armados se integren a la vida civil, sino que los hijos de los poderosos entiendan que son afortunados por haber nacido donde nacieron, pero que eso no les da licencia para hacer lo que se les dé la gana.

Nota: Las opiniones expresadas solo comprometen a su autor y no pueden considerarse una posición oficial de Pulzo.com.

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