Ariel Peña
Opinión de Ariel Peña

En  la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras, Centro de Pensamiento Primero Colombia y colaboro desde hace 13 años con El Tiempo en el Foro. También he escrito para El Catolicismo, el Nuevo Herald, La Jornada de Mexico, el País de España, el Periodico y Extra, entre otros,  además soy autor del libro “Democracia y Fetichismo”.

La protesta social y el comunismo totalitario

No es cierto que si las Farc entran en la legalidad del Estado colombiano serán importantes protagonistas de la lucha social.

 
AFP

Por el contrario, las acciones terroristas ejecutadas por ese grupo durante varias décadas ahuyentaron a gran parte de la población de la protesta pacífica y civilizada, para no ser confundida con el comportamiento de odio y destrucción que ha promovido esa guerrilla marxista leninista, o comunista totalitaria.

Además hay partidos y grupos políticos que pertenecen a la extrema izquierda, que por haber perdido influencia en los sectores sociales tradicionales organizados, especialmente en el sindical, acuden a crear aparatos coyunturales, que aparecen y desaparecen de acuerdo a las circunstancias, pero que de ninguna manera representan significativamente la protesta social, y mucho menos el querer de las masas, ya que de forma supersticiosa por seguir los dogmas marxistas, como por arte de magia los miembros de esos bandos se creen voceros de los trabajadores y de los sectores populares, sin serlo.

La lucha social que debe de ser un elemento aglutinador de las grandes mayorías nacionales, no es patrimonio exclusivo de un grupo político en particular, y como columna vertebral de la unidad de acción mediante el pluralismo y la solidaridad, conducirá a enfrentar la política económica del gobierno de Santos, que busca conculcar los mínimos derechos de la población, con reformas draconianas como la tributaria, de ahí que la lucha social es como el alma de la historia, que permite alcanzar las reivindicaciones esperadas por el pueblo.

De lo anterior se puede concluir que las negociaciones en La Habana, no son el alfa y la omega, como pretenden hacernos creer algunos embriagados sofistas, pues es claro que en Cuba se discute el fin de un conflicto político militar propiciado por la guerrilla comunista de las Farc desde 1964 para tomarse el poder, y de ninguna manera esto puede desviar a las organizaciones populares que representan de manera genuina a una buena parte de la sociedad en sus aspiraciones, por un mejor vivir al que tienen derecho las mujeres y hombres de Colombia.

El socialismo fundamentado en el marxismo es un fracaso total y absoluto en la tierra, como lo demuestran más de 160 años de historia, y sabiendo que las Farc y el Eln tercamente siguen insistiendo en ese sistema para imponérselo a Colombia, hay que incrementar la lucha ideológica como la mejor forma de contrarrestar la enseñanzas inescrupulosas del comunismo totalitario, que no se basan en la razón, sino en la bestialidad, creando dicotomías maquiavélicas entre el socialismo y el capitalismo, resaltando que estos dos términos tienen diferentes acepciones y distintas aplicaciones prácticas, por ello no hay que ser tan tonto para caer en el reduccionismo comunista, que busca esclavizar a las naciones.

Hay que tener la capacidad de la previsión para alcanzar el poder de la deducción.

La protesta ciudadana por las vías pacificas, es la mejor forma de demostrar la capacidad de movilización que tienen las organizaciones sindicales y sociales, que sin presiones de ninguna naturaleza libre y conscientemente realizan manifestaciones en donde las personas que participan no son sometidas a presión, como ocurre cuando la narcoguerrilla hace los llamados “paros armados” que mediante la fuerza bruta obliga con las armas a que participe la población, lo que demuestra que las gentes paralizan sus actividades por miedo, o sea que las bandas armadas intimidan pero no convencen.

En ese orden de ideas no hay que olvidar que el 17 de marzo de este año el Comando Nacional Unitario, el cual lo conforman Las centrales sindicales CGT, CUT y CTC, realizó un Paro Nacional, que movilizó millones de colombianos, por la solución de un pliego de peticiones de 15 puntos que plasma las necesidades más apremiantes de los trabajadores y del pueblo en general. Subrayando que el 8 y 9 de julio en la ciudad de Bogotá, en un encuentro sindical, social y político, si no hay una respuesta positiva al pliego por parte del gobierno, se fijara la fecha de un Paro Cívico Nacional, que tiene que ser democrático, pluralista y pacifico.

Conociendo la prosapia totalitaria marxista de las Farc, no es procedente afirmar que como consecuencia de un posible proceso de paz, dicha guerrilla ira a jugar un rol importante en la movilización social, porque una cosa es amedrantar en lo que se conoce como la Colombia Profunda, al campesinado inerme con las armas, y otra muy distinta disputarle a las organizaciones sindicales y democráticas en los centros urbanos la capacidad de convocatoria, pues lo que se está viendo, es que la guerrilla de las Farc cuando este desmovilizada militarmente y se transforme en un grupo político legal, buscara crear paralelismo en la lucha social, ya que por estar inmersa en su ideología totalitaria continuará abrazando un vanguardismo trasnochado, creyendo que los ciudadanos son zombis.

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