Opinión

Jerónimo García Riaño

La Juventud de Paolo Sorrentino

Esta película, determinada por un sutil humor, es un homenaje a la música, al cine, a la fotografía y al fútbol argentino.

Luego de La Grande Bellezza (La Gran Belleza, una película que muestra, entre claro oscuros, la decadencia humana desatada por la ambición y la fama), el director italiano Paolo Sorrentino aparece con Youth (Juventud), una cinta que, siguiendo el formato de los claro oscuros, muestra los intereses y los deseos humanos reunidos en un hotel ubicado en los Alpes Suizos.

Esta es la historia de dos personajes en particular, Fred Ballinger (Michael Cane), un exdirector de orquesta muy famoso, y Mick Boyle (Harvey Keitel) un director de cine octogenario que busca, junto con un equipo de jóvenes guionistas, crear un guion para un nueva película en la que actuará su gran estrella Brenda Morel (Jane Fonda).

Y alrededor de estas dos historias de vida, de estas dos historias de viejos, que se entretienen preguntando quién ha orinado más que el otro, circundan otros personajes que también tienen sus propias historias: un joven actor (Paul Dano), reconocido entre la gente por un solo papel interpretado en una película, que decide instalarse en el hotel en busca de argumentos para construir e interpretar un nuevo personaje de origen alemán; una joven que se prostituye silenciosamente entre los cuartos del hotel (Gabriela Belisario); una niña cansada de que su madre le diga siempre lo que tiene que hacer y genera su propia independencia (Emilia Jones); la hija de Ballinger (Rachel Weisz), que rompe con su novio, el hijo de Mick, al enterarse de que éste está enamorado de otra mujer, y al final termina, tal vez, en el inicio de una nueva relación con un alpinista, poco agraciado, pero que le parece interesante; una masajista que le gusta bailar y muestra una suerte de sensualidad escondida cada vez que baila frente a un televisor(Luna Mijovic); una pareja de esposos ancianos que no habla mientras come en el restaurante del hotel, este hecho se convierte en motivo de apuesta entre Fred y Mick, pues apuestan a que uno de los dos hablará en algún momento de la cena, pero nunca lo hacen; un monje budista que alcanza su plenitud cuando logra levitar, aunque nadie lo vea en esa hazaña; una bella Miss Universo (Madalina Ghenea) que deja en jaque al joven actor reconocido después de darle una respuesta inesperada a una pregunta inesperada, y con ello dando señas, según los personajes, de que no es una mujer tonta…

Y cada uno de ellos, entrelazados dentro de la película, logran darle una fuerza especial a las historias que cuentan, que se viven en ese hotel.

Al principio, inclusive desde que vi los cortos, creí que el titulo Juventud estaba relacionado con las añoranzas de estos dos viejos personajes, el músico y el cineasta, pero en realidad ese título  quiere decir que la Juventud está presente siempre a cualquier edad, en cualquier momento de la vida.

Esta película, determinada por un sutil humor, es un homenaje a la música (la banda sonora es impecable, a mi gusto) y al cine (la película misma, su fotografía, su formato), pero también es un mudo homenaje al fútbol, sobre todo al fútbol argentino.

¡Muy recomendada!

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