Antonio Morales Riveira
Opinión de Antonio Morales Riveira

Periodista, escritor. Director del programa “El café Picante” en Youtube.

La clase gobernante

Perfiles de las élites colombianas que, ocasionalmente se encuentran a pesar de sus diferencias.

 
La finca
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La siguiente es la descripción general y la “base social” de lo que puede ser un cuadro de costumbres de gentes de bien que se dan cita para una celebración en una finca de tierra caliente en Colombia.

Un combo de familiares y amigos se van a una superfinca. Llegan en avionetas con escoltas personales. Entre ellos se conocen todo, debilidades, envidias. Los escoltas son el anclaje a la realidad. Ocurren cosas y al final no pasa nada pero algo ha pasado al interior de ese microcosmos que queda desnudo en su mezquindad, su egoísmo. Hay personajes laterales proletarios, empleados, escoltas, sin importancia, que medio interactúan.

Todos lo heredaron todo, nunca crearon nada. Estos son los prototipos…

El anfitrión: gran terrateniente del interior del país de orígenes provincianos, pero hoy mundano, heredero de su padre y de sus ancestros que se pretenden encomenderos, rumbero, depende de las tierras, no sabe hacer nada distinto que explotar el campo. Criar y vender vacas para rumbeárselas. Su fortuna ha sido dilapidada pero aún le queda. Le ha ‘tocado’; ser paraco. Es profundamente inmoral y ha hecho de todo: drogas, contrabando, negocios legítimos, se ha metido en política… Exsenador, Exembajador. Primer defensor de los gringos. Le gustan las pre pago.

El propio: gran empresario. Todo lo sabe y tiene que ver con todo, lo honesto y lo deshonesto. Ese es su gran poder. Conoce todos los secretos y todos los chismes. Maneja como nadie el arma de la información. Le jala a lo que sea en su pragmatismo. Sus orígenes burgueses vienen del comercio, las finanzas y la industria. Del contrabando al tumbe financiero, el auto préstamo. Profundamente anglófono. Culto, estudiado en Europa, seductor impenitente. Bisexual de clóset. Nunca se ha metido en política pero es quien decide, nombra y desnombra…

El militar de la reserva: el tipo dispara con los escoltas, teórico en armas pero una gallina a la hora del té. Un fantoche. Conservador a morir, laureanista. Niño bien pero ya raspando la olla. Poco lo queda y aprovecha para lagartear por trabajo o negocios. Hombre prestante del gremio de la seguridad.

El joven empresario: un tipo aparentemente bueno, pero ingenuo. Dueño de grandes cultivos de flores, y miembro gremial destacado. Y en consecuencia cómplice de la violencia y de la política.

La joven promesa: ni rumbero, ni inútil sino nerdo, pragmático, que envidia a los demás pero al mismo tiempo los desprecia, pero debe estar con ellos porque son los dueños. Suena con quedarse con todo, incluidas las chicas que no le paran bolas. Resentido y aburrido.

El politólogo: fue de izquierda y aún cree ser de avanzada. Esta ahí porque hace parte del combo. Es quien cree saber cómo se comporta la guerrilla. Elemento catalizador y pretendidamente da seguridad porque conoce la guerra. Es pilo, inteligente, animal político.

Es un cierto polo a tierra pero tiene los mismos intereses que los otros.

El ama de casa que no hizo nada. Metió de todo y con todos se metió. Se gastó todo la plata. Dama de compañía que todo lo admite y guarda secretos para volverse la viejita que todo lo sabe. Pero cuando se emborracha se le sale el demonio. Pendiente de todo, gran señora.

La artista plástica: perversa, cínica, divertida y mala leche.

Esposa: Expresentadora de televisión. Avara como su marido. Ha hecho grandes embarradas. Maniaco depresiva. Viaja mucho. Tiene casas en todas partes, islas, apartamentos. Tiene un psicoanalista. Sus temas son el asunto del botox, la cirugía, la dieta, la silicona.

Una “condesa”. Dueña de una agencia de viajes. La gran bizcocha de su época. Casada con uno de los señores. Ante los problemas, se mete cuatro pepas y se despierta al final sin saber nada.

El supremo: es el diablo y referente de todos. Esta gagá pero fue tan malo que les produce temor y respeto a los demás. Está en silla de ruedas con Alzheimer y tiene raptos de lucidez.

La segunda generación: jóvenes entre 20 y 30 años. Un poco de inútiles que no sirven para nada, son simplemente… hijos. Todos tienen siempre 30 guardaespaldas: Son recachacos y fotocopias del papá. Saben que el billete ante todo. Su principal herencia es el apellido.

El gay: es hermano del propio. Habla siete idiomas, sabe mucho de arte, jet setero de verdad, salió del clóset viejo. Le gustan los muchachos pobres y los policías y los mantiene.

El indio: venido a más, pilo, hecho a pulso pero proveniente “del fango”. Intereses comerciales evidentes. Gran empresario. Picho en plata pero para los otros “lobazo”.

Un intelectual puro: el más borracho y mariguanero. Esta ahí porque siempre ha estado. Diletante e ilustradísimo.

Todos hacen negocios y no pocas veces se tumban entre ellos. Todos tienen dobles contabilidades. Legalmente todos son pobres. Ninguno paga impuestos. Todos son excelentes cocineros y hablan de vinos. Saben que “el que se casa con loba se enloba”.

Ah… y tienen un desprecio en común: no les gustan los otros iguales a ellos, que son “gente bien pero de tierra caliente”.

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