Opinión

Fabio Arévalo Rosero MD

Médico, bioquímico, escritor, consultor urbano, educador ciudadano, divulgador científico, innovador social, diseñador de ciudades saludables, Campeón del mundo atletismo, JMS.

La caída en desgracia de una periodista “guerrerista”

De nada sirven la soberbia, la petulancia y la arrogancia en un periodista. Menos tener estilo guerrerista o cultivador de odios e instintos

Roger Wolfe afirmaba, con cierta temeridad: “periodismo: lanza la mierda y lávate las manos”. Mientras que Kurt Tucholsky iba más allá, al sentenciar que “el periodismo es el tejido de mentiras más complejo que jamás se haya inventado”.

Es probable que esos análisis sean producto de un ejercicio algo común de la comunicación masiva expuesta a miles de riesgos, por lo cual exige un excepcional tratamiento profesional, con una experticia casi innata. De lo contrario el efecto manipulación sería inevitable.

Los comunicadores públicos no están para alimentar guerras y conflictos desde sus tribunas, so pena de convertirse en bufones generadores de pánico, malversadores de credibilidad y desorientadores de la opinión.

Hasta hoy, al menos públicamente, pocos sabrían quién es María García, una periodista que a pesar de sus privilegios, no había logrado protagonismo o influencia básica entre la gente. Seguramente para ello desde hace un buen tiempo venía haciendo importantes esfuerzos para ser visible, ya que a pesar de sus oportunidades, con excelentes contactos en un medio reconocido como El Tiempo, pasaba desapercibida.

Es decir es evidente que su caso no es tanto de méritos como de herencia y coyunturas afortunadas. Al parecer ha tenido extraordinarias oportunidades para educarse, pero también al parecer aparte de recibir títulos, no lo ha logrado suficientemente.

Esa es la deducción que podemos hacer cuando conocemos de sus instintos manifiestos públicamente, sobre todo en Twitter. Muchos no habíamos reparado, hasta que disparó semejante comentario desafortunado, por la muerte de un joven cantante de vallenatos, a quien tantos no conocíamos.

Pero el mayor fiasco lo hizo en una entrevista en La W Radio, donde era notoria su cobardía frente a sus propios escritos que tuvieron que resfrescárselos y frente a los cuales manifestaba no recordar nada y que debía revisarlos. En ese punto era obvia su falta de temple, ya que tal vez nunca se imaginó que tendría que rendirle cuentas a Julio Sánchez y su séquito, que supieron arrodillarla sabiamente.

Casi la humillaron, a pesar de ser también periodista, ya que no tuvo la suficiente agilidad de la cual hace gala en sus escritos, para enfrentarlos. La flojedad para sostener sus propias afirmaciones pasadas era evidente.

Llegó un momento de la entrevista en que daba pena. No se entiende como alguien que se considera medianamente culto, responda huyendo al tema y no tenga la misma entereza de cuando escribe en redes sociales.

Solo atinaba a balbucear nerviosamente. Cuando le mencionaron el violento trato dado a Uribe, como criminal, dijo que “tendría que verificar esa información… si quiere podemos hablar después de esto, porque honestamente no lo recuerdo”. Difícilmente alguien hace este tipo de afirmaciones y no se acuerda.

Más adelante sobre lo mismo respondió con evasivas y aseguró: “No veo qué relevancia tenga este tema en la entrevista para la que ustedes me convocaron”. Incluso en uno de los pasajes Julio Sánchez tuvo que recordarle que debería saber que esa era la función periodística articuladora, que ella debería conocer,  que no quería aceptar y que se iba por las ramas en las respuestas.

Esto no le ocurre ni a los inexpertos entrevistados, ya que además tuvo que retractarse de sus escritos violentos. Ahora Martín Elías no es culpable de nada, dijo que a ella no le constaba que Uribe hubiera mandado a matar a nadie. Que no recordaba haberle dicho genocida. Pero de nuevo le recordaron sus trinos donde lo trata muchas veces de genocida. Era evidente que la arrinconaron y debió retractarse de lo escrito contra el cantante vallenato, algo poco usual en alguien que se considera preparada para estos avatares.

Además en la misma La W casi sollozando se quejaba del matoneo que estaría recibiendo, cuando por sus trinos se nota es una experta en el asunto. García no se da cuenta de que ha sometido a otros al mismo tratamiento en su cuenta de Twitter: con afirmaciones injuriosas, como se lo recordó el periodista Julio Sánchez.

Es evidente que la más grande contradicción en la que incurrió fue en quejarse de las amenazas, el matoneo, la injuria y la calumnia de las que ha sido víctima por parte de usuarios de redes sociales por cuenta de sus trinos contra Martín Elías, porque señalaron a su padre de estar presuntamente relacionado con el asesinato de su primera esposa.

Según García, estas acusaciones contra su padre fueron falsedades y el caso quedó cerrado totalmente.

María Antonia, que ha pretendido trasladarle a Martín Elías la culpa del feminicidio que cometió Diomedes Díaz, no tiene la culpa de ninguna acción por la que hayan acusado a su padre en Bélgica.

Pero lo otro que sorprende es la actitud violenta y de odio con la que se expresa en tantas situaciones. A pesar de que esta columnista no ve relación entre sus trinos contra Uribe y los trinos contra Martín Elías, los mismos demostrarían la existencia de un discurso guerrerista, de odios, intolerante, ofensivo y venenoso. Así mismo, muestran una contradicción entre ellos y su aseveración de que solo trina cosas que pueda sustentar con pruebas y que “ha manejado su cuenta con el mayor sentido ético posible”.

No es un secreto que la columnista es una detractora del expresidente de marras. Pero lo que más llama la atención es su visceral estilo guerrerista y violento con el que se comunica en Twitter, especialmente sobre Uribe.

Aunque ella asegura que no recuerda haberlo acusado de genocida. “No tengo la prueba de que él (Uribe) haya mandado a matar a nadie”, en entrevista con La W le recordaron algunos trinos en los que sí menciona el nombre del expresidente y lo tilda de “sádico enfermo de poder”, por ejemplo.

Ma Antonia García ✔ @Caidadelatorre

Normal que un genocida que entró al Congreso a punta de descuartizar a miles de inocentes, considere escandaloso recibir el Nobel de Paz

Ma Antonia García ✔ @Caidadelatorre

Que empiece por el nefasto Álvaro Uribe Vélez, terrateniente iletrado dedicado a desangrar las arcas y los campos de Colombia.https://twitter.com/IvanCepedaCast/status/824246598284746752

08:28 – 25 Jan 2017

Ma Antonia García ✔ @Caidadelatorre

No hay mejor forma de derrotar a un sádico enfermo de poder que haciendole creer que está al mando. Gran jugada de Santos contra Uribe.

10:11 – 12 Dec 2016

Por cuenta de esta polémica, hasta al diario El Tiempo le tocó salir a dar explicaciones y aclarar que no comparte las apreciaciones de la columnista, y que incluso se aparta de ellos “a la vez que reitera sus condolencias a toda la familia del cantante”.

La lección queda servida, de nada sirven la soberbia, la petulancia y la arrogancia en un periodista. Menos tener estilo guerrerista o cultivador de odios e instintos violentos.

La caída, como en este caso, puede ser muy dolorosa y desnudar tantas debilidades. Por ello es bueno no olvidar al inolvidable Joseph Pulitzer quien soñaba: “Estoy muy interesado en el progreso y avance del periodismo, después de haber dejado parte de mi vida en esa profesión, la recuerdo como una noble profesión de inigualable importancia por su influencia”.

Apostilla: Aquí el informe de Pulzo luego de la entrevista en La W:

Nota aclaratoria: El padre de María Antonia García, en Colombia fue un reconocido periodista de nombre Bernardo García. Gozó en su momento de importante prestigio, sobre todo como director de la revista Alternativa. Su relación con la muerte de su esposa, es posible haya sido coyuntural, por ser su pareja naturalmente entraría en el terreno de las sospechas. Lo cierto es que hoy se sabe que NO FUE vinculado a una investigación formal, por lo tanto nunca fue culpable en este caso. Lo que se quiere enfatizar es que cualquiera puede tener la desventura de tener un familiar con “problemas”, los cuales de ninguna manera se pueden “contagiar” o heredar y por lo mismo juzgar o medir a una persona.
Igualmente no creo para nada que un hombre como Bernardo García haya sido capaz de cometer semejante atrocidad, tal vez ni siquiera tener la más mínima relación.

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