Ariel Peña
Opinión de Ariel Peña

En  la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras, Centro de Pensamiento Primero Colombia y colaboro desde hace 13 años con El Tiempo en el Foro. También he escrito para El Catolicismo, el Nuevo Herald, La Jornada de Mexico, el País de España, el Periodico y Extra, entre otros,  además soy autor del libro “Democracia y Fetichismo”.

La caída de Dilma Rousseff y el derrumbe del Foro de Sao Paulo

El derrumbe del foro de Sao Paulo es el equivalente a la caída del muro de Berlín.

 
AFP

El sátrapa de Fidel Castro antes de morir verá su perversa obra derrumbarse, porque el Foro de Sao Paulo que creó junto al brasileño Lula Da Silva en 1990 se diluye por los diferentes reveces recibidos en los últimos meses en varios países de Latinoamérica.

La salida de Dilma Rousseff el pasado 12 de mayo de la presidencia de Brasil es como el culmen en contra de la entelequia del foro de Sao Paulo, creado para llevar a nuestras naciones a una especie de Unión Soviética Latinoamericano como lo pretendía Hugo Chávez, con el cuento de la “integración” para conducir a los pueblos al envilecimientos, bajo la férula del comunismo totalitario.

Los dirigentes del neomarxismo, o socialismo del siglo XXl en el continente, se exculpan del fracaso del foro de Sao Pablo con el imperialismo, la guerra económica, el intervencionismo, etc, desconociendo de mala fe que el comunismo en sus diferentes presentaciones es inaplicable, inhumano y antihistorico, lo que significa que en sana lógica los montajes en contra de la liberad y la democracia que ha hecho Fidel Castro durante toda su vida serán un rotundo fracaso.

El dictador cubano no solo diseñó el foro de Sao Paulo para sojuzgar a las naciones de esta parte del mundo, sino que también en la década de los sesenta del siglo pasado patrocinado por la Unión Soviética, organizó en Latinoamérica 26 agrupaciones guerrilleras (dentro de los cuales se encontraban las Farc y el Eln) en 13 países para tomarse el poder, pero además como lacayo de la URSS mando a miles de mercenarios cubanos al África en la década de los setenta para defender los intereses del imperio soviético.

El senado brasileño aprobó el proceso de destitución o “impeachment” en contra de la presidenta Dilma Rousseff con una votación de 55 votos a favor y 22 en contra. El vicepresidente del país Michel Temer dirigente del partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) asumió la presidencia. El senado de Brasil que el pasado jueves 12 de mayo destituyó a Rousseff del cargo por 180 días discutirá en ese tiempo si la presidenta cometió delitos de responsabilidad en contra del estado, maquillando los balances, lo cual constituye un acto de alta corrupción.

Pero en algunos portales de diferentes partes de Latinoamérica marxistas caraduras, escriben justificando la conducta de Dilma Rousseff, dizque porque la corrupción siempre ha existido en los países de la región.

Claro que eso no es nuevo, porque a través de la azarosa y criminal historia del comunismo totalitario, los miembros de esa cáfila siempre justifican los delitos porque otros los han cometido. Por eso alguien jocosamente afirmaba que los marxistas leninistas ya que son tan enfermizos por el poder y les gusta copiar la maldad que otros han realizado en la historia, deberían imitar al emperador romano Nerón que llegó al extremo de matar a su progenitora, por ello indiscutiblemente hay que reafirmar que el comunismo totalitario es una de las peores maldiciones que ha tenido la humanidad en todos los tiempos.

La superstición se puso de manifiesto al defenestrarse a la presidenta Dilma Rousseff, porque sus correligionarios de dentro y fuera del Brasil alegan que eso fue un golpe de estado.

Claro que de acuerdo al dogma marxista cuando se asume la dirección del estado por parte de alguno de sus miembros debe de ser para siempre, pues de acuerdo a los taumaturgos comunistas hay una supuesta predestinación que permite que los seguidores de esa secta estén seleccionados por fuerzas sobrenaturales para dominar a los demás mortales por los siglos de los siglos, y ahí tenemos el caso del tirano Fidel Castro que ha parasitado con el estado cubano desde hace 58 años, o sea que el fetichismo totalitario considera a las personas que no pertenecen a su logia como simples herramientas para satisfacer sus apetitos burocráticos, reprimiendo y esclavizando a las masas.

El derrumbe del foro de Sao Paulo es el equivalente a la caída del muro de Berlín, por lo tanto Fidel Castro como Lula Da Silva al crearlo, no solo asaltaron la inteligencia latinoamericana tratando de implementar un sistema fracasado absolutamente en Europa oriental usando nuevas artimañas, sino que además buscaban que nuestros países se convirtieran en tubos de ensayo para experimentar con el neocomunismo aplicando el socialismo del siglo XXl, lo cual es una aberración política y humana cuyo fracaso queda nuevamente demostrado.

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