Opinión

Ariel Peña

En la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras y el Centro de Pensamiento Primero Colombia

Con educación habrá verdadera paz

Esta es la única herramienta que evitará una escalada violenta en el posconflicto.

El acuerdo entre gobierno y las Farc, con el que se llega al llamado posconflicto, no será una panacea, porque surgirán otras formas de violencia, amén de que no se ha alcanzado un acuerdo con el Eln, las Bacrim actúan a sus anchas en algunas regiones y la disidencia de las Farc controlan buena parte del narcotráfico, o sea que quedan cabos sueltos; por ello para contrarrestar una nueva violencia, que se incrementará como sucedió en países de Centroamérica en donde se firmaron acuerdos con las guerrillas marxistas, hay que fortalecer la educación en primer lugar.

En las diferentes guerras que ha vivido el país a lo largo de 200 años de vida republicana, se ha señalado al atraso especialmente en el campo, como el caldo de cultivo, aprovechado por actores violentos cuyos intereses mezquinos en la política y la economía han sido protuberantes.

También en las ultimas 5 décadas la presencia de guerrilla y narcotráfico, con sus objetivos turbios son responsables de haber asolado a la nación colombiana.

El artículo continúa abajo

Algunos informes sesgados de centros de estudios sobre la memoria histórica buscan responsabilizar únicamente al Estado por ser el generador del conflicto, no haciendo claridad acerca de su génesis, por no usar elementos de juicio objetivos, sabiendo que la historia sirve para explicar el presente, siendo poco lo que analizan y quedándose solamente en la narrativa, desconociendo el componente ideológico del conflicto, e ignorando que la guerrilla comunista surge en Colombia a principios de la década de los sesenta, del siglo pasado, al amparo de la doctrina marxista-leninista cuyos principios fundamentales para la toma del poder han sido el odio y la violencia.

Así que los documentos en mención puede tener elementos narrativos y anecdóticos, pero de ninguna manera hay que pasar por alto la situación geopolítica con la guerra fría que se vivió entre la URSS y EE. UU., siendo la década de los sesenta del siglo pasado demasiado candente, llegando a afirmar el gobernante soviético Nikita Kruschev en 1961, que su país apoyaría a todos los movimientos de liberación en cualquier parte del mundo.

No se puede ignorar que en esa época surgieron guerrillas comunistas totalitarias, en la mayoría de países de Latinoamérica, convirtiéndose el gobierno cubano en el soporte de esas bandas armadas.

Las concesiones del gobierno a las Farc son bastante abultadas, con un buen número de adjudicaciones, y para el caso de los medios de comunicación, la subversión fue bastante exigente, ya que tendrá 20 emisoras en FM, buena cobertura de televisión, también tendrá periódicos y revistas.

Pero tal vez olvidan que en los últimos tiempos ha cambiado el panorama mediático, derrumbándose en cierta medida el mito de los grandes medios de comunicación, mencionados en muchas oportunidades por las Farc, y portales que aparecieron hace menos de 5 años superan por Internet en visitas y lecturabilidad a los medios tradicionales.

Con el paquete mediático que el gobierno le concederá a la narcoguerrilla, esta buscará un control sobre los medios de comunicación que no son de su agrado señalándolos como instigadores del conflicto ante la JEP, lo que será como el “santo oficio”.

Todas esas concesiones exageradas del gobierno no tienen reciprocidad, pues ya las Farc deberían estar indemnizado a las victimas por 53 años de vesania y, contribuir al desmonte del negocio del narcotráfico, ya que durante los diálogos en La Habana se multiplicó por 5 el área cultivada de coca.

Es indudable que frente a toda esa confusión se debe hacer énfasis en la educación, que sirve para alcanzar la verdad, que nos hace libres, según enseñó Jesucristo, de ahí que desde la familia y la sociedad, hay que implementar tareas, que formen al ciudadano para la paz, como un don supremo.

La Constitución Política de Colombia en su artículo 22, convalida a la paz como un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento, pero no es únicamente esa parte de la paz política que se negoció en La Habana, principalmente para la impunidad y elegibilidad de la guerrilla, sino que es la paz integral fundamentada en la tolerancia, el respeto y la dignidad de todos los ciudadanos.

Entonces indefectiblemente la educación es inherente a una autentica paz, por eso la Iglesia, los sindicatos, las organizaciones sociales y los otros actores, que hacen parte de la sociedad civil, tienen un gran reto, para construir la armonía nacional, a pesar de que el camino es lleno de abrojos, pero sin embargo se cuenta con la luz del conocimiento, que es guía para la compresión y convivencia, por eso ante el prolongado conflicto que según el gobierno ya termino, hay que hacer referencia a las palabras del profeta Oseas en la Biblia: “mi pueblo es destruido, porque le falta conocimiento” o como dijo el libertador Bolívar “por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”.

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