Guillermo Franco / El diablo es puerco
Opinión de Guillermo Franco / El diablo es puerco
Escribo sobre medios, especialmente.

De los Papeles de Panamá a los papeles y papelones periodísticos

No solo llaman la atención las diferencias en el manejo que dieron los involucrados, sino los demás periodistas y medios.

 
Caracol Radio / Caracol.com.co

Es significativa la forma en que Darío Arizmendi, director de ‘6 AM Hoy por Hoy’ de Caracol Radio, y Juanita León, directora de La Silla Vacía, reaccionaron a la mención de sus nombres en los Papeles de Panamá.

Si bien legalmente ninguno está obligado a hablar del tema —entre otras cosas, porque no ha habido autoridad que los requiera para ello, y porque tener inversiones en el extranjero no es ilegal (salvo que buscaran lavar activos o evadir impuestos)—, su posición en la sociedad como informadores y formadores de opinión con significativas y fieles (influenciables) audiencias sí los pone en una situación en la que deben descorrer todos los velos y para permitir que la luz entre. Eso que algunos han dado en llamar transparencia, como el pilar básico de la credibilidad, y no la mal pretendida objetividad. El silencio absoluto o la demora en pronunciarse solo generan suspicacias y minan esa credibilidad, supuestamente no solo su mayor activo, sino el de los medios que representan.

En eso estriba, precisamente, la diferencia entre los estilos de Arizmendi y León. El contraste comenzó a revelarse después de que, el lunes por la tarde, los archivos de los Papeles de Panamá, que han generado un escándalo mundial, fueran filtrados al público en general como una base de datos con función de búsqueda. Solo ahí se supo que los nombres de estos dos influyentes periodistas estaban incluidos, aunque, seguramente, los 2 lo sabían con anticipación.

Pese a que había dudas sobre la forma en que está escrito el apellido de Darío Arizmendi (dice Arismendy), en redes sociales comenzaron a conminarlo para que explicara si era él y si eran sus hijas las que aparecían en esos documentos.

El martes por la mañana, en la emisión del programa que dirige, Arizmendi hizo alusión al tema de los Papeles de Panamá en general, pero no habló de su caso. Solo hasta el programa vespertino de ‘La luciérnaga’, también de Caracol, el director de ese espacio, Gustavo Gómez, salió al aire diciendo que Arizmendi, por una pregunta suya, le dijo que, efectivamente, constituyó una empresa de la manera que indica su presencia en los listados. Se creó y se registró además ante la Dian con todos los requisitos del caso. Esto dejó un desagradable sabor de “Arizmendi manda decir que…”. ¿Por qué no lo hizo él mismo horas antes en su propio programa? Ahí es donde queda espacio para las suspicacias. ¿Estaba aún decidiendo qué iba a decir?

El mismo día, Juanita León publicó en su blog en La Silla Vacía una carta dirigida a sus lectores, en la que les dice que le parece importante que sepan que ella es mencionada en los Papeles de Panamá como socia de la empresa Snowville Overseas.

Pero no solo eso. León considera relevante el hecho porque cree que su aparición podría comprometer su independencia con las historias que se publiquen sobre el tema, por lo que decidió tomar distancia: ahora será el subdirector de La Silla Vacía, Juan Esteban Lewin, el responsable de las publicaciones que haga este medio sobre los Papeles de Panamá sin que pasen por el filtro de León. Es claro que León sí identificó que había un claro conflicto de intereses y que el cubrimiento, con ella al frente, podría ser visto como sesgado.

En cambio, a juzgar por su conducta, Arizmendi no identificó (minimizó o desconoció) ese conflicto de intereses, ni que su trabajo periodístico podría ser visto como sesgado por estar involucrado en la noticia.

Además, León hace visible una empresa de su familia que es socia de empresas comercializadoras de materias primas para el sector alimenticio. “Es una inversión legal, que está registrada ante el Banco de la República como inversión en el exterior y reportada en mi declaración de renta”, sobre lo cual aporta el registro y la declaración.

Algunos lectores, sin embargo, les reclamaron a León y a La Silla Vacía no haberse pronunciado antes sobre este tema. Como en el caso de Arizmendi, el silencio y la demora en pronunciarse solo generan suspicacias. Cabe mencionar que la familia de la periodista es propietaria del grupo empresarial Quala (los de Bon Ice, Sun Tea, Ricostilla, Vive 100, entre otras).

Con todo, el medio y la periodista han atendido las dudas que les han planteado y a las personas que cuestionan al portal. Al margen de si alguien puede compartirla o no, León dio respuesta a un lector sobre el presunto conflicto de intereses, una muestra más de transparencia:

“Entiendo tu pregunta pero un conflicto de interés surge cuando vas a cubrir una historia y hasta anoche (menos de 5 horas hábiles antes de la publicación de este blog) los únicos que tenían acceso a la información para contar quiénes aparecían allí eran los miembros de la ICIJ [Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación], y La Silla no es parte de esa red. Yo no recibo dinero de los contribuyentes ni ostento un cargo público y por lo tanto no creo que tenga que rendir cuentas sobre nada de mi vida personal salvo cuando eso pueda afectar mi imparcialidad en el cubrimiento de una historia que publicaremos el domingo, como en este caso. Espero que esto responda tu duda”, dijo.

Este miércoles, en su emisión cotidiana de ‘6 AM Hoy por Hoy’, Arizmendi se refirió a su caso, y dijo que tan pronto supo que un medio de comunicación y en las redes sociales se reveló que su nombre y el de algunos de sus familiares cercanos estaban vinculados a una sociedad ‘offshore’, le mandó una carta al director de la Dian, el martes a mediodía, “inmediatamente vi que mi nombre había sido involucrado”.

“Se la mandé al director de la Dian, Santiago Rojas, donde le digo que efectivamente esa sociedad ‘offshore’ se había constituido hace unos pocos años y se había registrado a continuación ante la Dian, pero que quería manifestarle que estaba a la entera disposición de la Dian para cualquier aclaración o explicación”, agregó el periodista.

Y explicó que se trata de una sociedad “perfectamente legítima, legal, de carácter familiar, que no tiene por objeto inversiones allí o allá, de ninguna manera, sino para el ejercicio legítimo que uno tiene cuando viaja, paga tarjetas de crédito y hace operaciones de menor cuantía”.

“Hasta ahí es lo único que yo puedo decir, y espero que la Dian me llame, me escriba, me tenga en cuenta, me investigue… No tengo absolutamente nada que ocultar. Llevo 45 años de ejercicio profesional, siempre en altos cargos directivos, y por fortuna bien pagados, menos en Caracol…”, concluyó.

El día anterior en ‘La Luciérnaga’, cuando Gómez hizo las veces de mensajero, Arizmendi atribuyó a “las amenazas” la razón por la cual se había creado la empresa en Panamá, aunque para el oyente promedio no resultó muy claro cuál era la relación de causalidad.

“Como es de público conocimiento, Darío, por motivo de su trabajo, ha sido en varias ocasiones víctima de amenazas, algunas de ellas tan serias que costaron la posterior explosión de un carro bomba en la puerta de nuestra cadena. En una de esas ocasiones, con el ánimo de manejar los dineros de la familia y los pagos para las obligaciones académicas y personales de sus hijos, nació una empresa que tiene todos los requisitos legales y toda la transparencia del caso”, dijo Gómez.

Para el lector promedio sigue confusa la relación de causalidad entre amenazas y creación de la empresa.

Además del curioso papel de mensajero de Gómez, llama la atención la forma extemporánea en que los ‘grandes medios’ registraron la noticia y otros llegaron al extremo de ‘eliminarla’ de la web, en lo que solo puede ser interpretada como mal llamada solidaridad ‘directiva’ con Arizmendi. El Espectador, 3 días después tituló que los Papeles de Panamá habían ‘salpicado’ a Juanita León y a Darío Arizmendi. Y El Heraldo borró su propio registro de forma inexplicable.

Todos ellos comparten algo en común (incluso con Arizmendi): creer con nostalgia que aún viven en los 80, y que si no mencionan algo, eso no existe (“Si no lo publica El Tiempo, es inédito”, decían los periodistas de la vieja guardia… que puede tener equivalencia en “Si no se menciona en 6 A.M. 9 A.M. no existe”).

Señores: A pesar de ustedes, existen las redes sociales. Y sin su intermediación, cualquier mortal puede buscar en la base de datos revelada.

En este caso parece que muchos perdieron los papeles…

Nota: Las opiniones expresadas en esta publicación solo comprometen a su autor y no pueden considerarse una posición oficial de Pulzo.com.

Corrección: En la versión inicial de este texto se establecía una relación equivocada entre la fecha de ocurrencia de un atentado con carro bomba a Caracol Radio y la fecha de creación de la empresa en Panamá, resultado de una mala interpretación de lo que dijo Gustavo Gómez en La Luciérnaga. El párrafo mencionado se eliminó.

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