Opinión

Ariel Peña

En la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras y el Centro de Pensamiento Primero Colombia

El dilema entre capitalismo y socialismo

Con un sistema de economía múltiple se desarrolla el conocimiento y la prosperidad,

Los partidos políticos que hacen parte de la democracia liberal no le pueden hacer el juego al reduccionismo del comunismo totalitario que busca que la humanidad tome partido entre el capitalismo y el socialismo. Esa estrategia maniquea, producto de un revuelto del marxismo con el maquiavelismo que impulsó principalmente el comunista italiano Antonio Gramsci, es una treta hegemonista para confundir a los pueblos y llevarlos a la esclavitud política, ya que como lo hemos dicho en varias ocasiones, los términos capitalismo y socialismo tienen bastantes aplicaciones.

Las Farc que no quieren renegar del engendro marxista-leninista buscan conducir a Colombia al “socialismo” a las buenas o las malas, utilizando unas etapas predeterminadas con los acuerdos de La Habana; sin que los cabecillas guerrilleros nos aclaren ¿cuál socialismo?

Ese término en la historia ha tenido varias acepciones, comenzando por Hitler quien aparte de haber sido admirador de Marx (así lo hizo saber en su libro “Mi Lucha”) fue el líder máximo del partido obrero nacional socialista (Nazi), y también en su demagogia proclamaba la lucha por los pobres y los humildes.

Indudablemente por su prosapia el “socialismo” que quieren aplicarnos las Farc por ser cercano a sus afectos es el de Cuba, Venezuela y Norcorea o sea una dictadura sanguinaria.

Ese esquematismo entre socialismo y capitalismo es absolutamente obsoleto, y para vivir al ritmo de los tiempos se debe impulsar un sistema de economía múltiple, pero no entendido como una tercera vía, sino como el conjunto de medidas pragmáticas e inteligentes, que lleven calidad de vida a los pueblos sin dogmatismos ni avaricias desmedidas.

El marxismo, como el mejor heredero de Maquiavelo, plantea las cosas en blanco y negro, mostrando siempre dicotomías, cayendo en un maximalismo para que las personas despistadas y atrasadas tomen partido.

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Esa división perversa la promueven los seguidores del comunismo totalitario, cuyos intereses burocráticos y de secta los lleva a creerse “iluminados” para manejar y someter a sus semejantes, por ello es que durante toda la existencia del marxismo se ha vendido el dilema económico y político entre capitalismo y socialismo, sin que haya posibilidades de otras salidas; esa actitud cerril lleva a la conclusión temeraria de “ esta conmigo o contra mí”.

Pero de ninguna manera se puede tomar a los seres humanos como zombis, para aplicarles recetas metafísicas, ya que la libertad individual como condición suprema de la humanidad está por encima de la manipulación política; por ello reducir el destino de los pueblos al capitalismo o al socialismo, es producto del interés mezquino de quienes siguiendo los sofismas marxistas consideran que la conquista del poder es como su dios en la tierra “principio y fin de todas las cosas”, ya que el discurso miserabilista que proclama el truco de la emancipación del proletariado, no solo lo ha manejado el marxismo sino sus hermanitos el fascismo y el nazismo.

En el capitalismo como en el socialismo hay muchas variables, siendo paradójicamente el capitalismo de estado el que se practica en Cuba, Norcorea y Venezuela, así sus gobiernos hagan apología del socialismo.

La más clara demostración del capitalismo salvaje se tiene en la China, en donde el Partido Comunista se alió con las grandes transnacionales hace 39 años para superexplotar a los trabajadores (dando origen al neoliberalismo) compartiendo la plusvalía con el capital financiero internacional, y conservándose el manejo del estado en las manos de la camarilla comunista.

Ese capitalismo desmedido lo podemos observar también con el anuncio del presidente de EE. UU. Donald Trump de retirarse del acuerdo de Paris de 2015, sobre el cambio climático.

Existe un socialismo democrático en países como Suecia, Finlandia y Noruega, entre otros, que no han tenido que recurrir a la violencia para implementar ese modelo, lo que demuestra que a los seguidores del marxismo leninismo caso de las Farc en Colombia que han practicado el terrorismo por décadas, no les interesa el progreso social de las masas, sino la toma del poder para dar rienda suelta a sus instintos insanos de someter a los demás, y por eso siguen proclamando maniqueamente el reduccionismo entre socialismo y capitalismo.

En ese orden de ideas, para superar esa especie de entropía se debe plantear el sistema de economía múltiple, que recoja las iniciativas privadas y colectivas, buscando el bienestar de los ciudadanos, en donde la defensa del medio ambiente para preservar la vida en el planeta sea la prioridad, defendiendo la democracia económica sin caer en monopolios abusivos, pero primero rechazando al marxismo que exalta el estatismo burocrático y embrutecedor, el cual tiene como condición necesaria la miseria de las masas para volverlas más dúctiles a la dictadura.

El sistema de economía múltiple recoge las experiencias positivas de un capitalismo industrial y comercial, además de la socialdemocracia y de la autogestión libre y creativa que busca principalmente la independencia económica de las personas, reprobando el extremismo comunista y la acumulación desmedida del capital que lleva a las recesiones económicas mundiales, en donde el manejo del dinero es parecido al de un casino, porque sus grandes masas se vuelven especulativas por no tener un destino productivo.

Las aventuras políticas en Latinoamérica de gobiernos del socialismo del siglo XXl han empujado a algunos países a un engendro neocomunista que recicló los desechos del marxismo-leninismo de Europa oriental después de la caída del muro de Berlín, para imponerlos en nuestro suelo.

Por ello se deben de superar las asimetrías conceptuales en la región para liberarnos de ese manoseo ideológico totalitario que lleva a situaciones como la de Venezuela en donde el castrochavismo ha traído una gran ruina, buscando que ese nación caiga definitivamente en el comunismo, engañando todavía a sectores del pueblo y conduciendo a ese país a un estado de postración, para que la nomenclatura se perpetué en el poder, irrespetando a la voluntad popular, lo que ha llevado al pueblo a la protesta callejera desde hace 2 meses en contra del régimen chavista con un saldo de 70 muertos.

Con un sistema de economía múltiple se desarrolla el conocimiento y la prosperidad, repudiando sin ambages el esquematismo marxista-maquiavélico de escoger únicamente entre socialismo o capitalismo.

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