Opinión

Ariel Peña

En la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras y el Centro de Pensamiento Primero Colombia

En la Universidad Nacional: borrar al Che Guevara y homenajear a José María Melo

El general tolimense trabajó por la independencia y fue un luchador de la libertad en varios países luego de ser derrocado.

El próximo primero de junio se cumplen 157 años del fusilamiento del expresidente colombiano José María Melo en la localidad de Juncana – La Trinitaria, en Chiapas, república de México, y esta ocasión puede servir para borrar definitivamente de la Universidad Nacional en Bogotá, la imagen del asqueroso criminal argentino marxista, el Che Guevara, quien era un sicópata, que le causó inmenso daño a los pueblos latinoamericanos con sus aventuras totalitarias, y en su lugar en la plaza principal de la Nacional se debería homenajear al rebelde general Melo nacido en Chaparral – Tolima en 1800.

Al general Melo se le puede considerar como el único presidente indígena de Colombia por su auténtico origen pijao, quien participó al lado de Bolívar a los 19 años en varias batallas de la independencia en Colombia y también en otros países de Sudamérica destacándose en la de Bomboná y Pichincha en 1822, y en Junín y Ayacucho que sellaron la independencia de la región.

Melo se destacó por defender a la Gran Colombia ante las divisiones que se orquestaron desde Bogotá y Caracas.

Un hecho trascendente en la vida del general Melo fue la cercanía intelectual en su estadía en Europa a finales de la década de los 30 del siglo XlX con los pensadores, el español-frances Louis Blanc escritor del libro La Organización del Trabajo y del libertario Proudhon quien escribió ¿Qué es la propiedad?

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Estos dos intelectuales fueron diametralmente opuestos a la dogmática totalitaria de Karl Marx quien consideraba al Estado como un yugo bienhechor, látigo sagrado o purgatorio, a Blanc el padre del comunismo totalitario lo calificó de socialista “utópico”, pues Blanc buscaba mediante la autogestión libre y creativa el progreso de los trabajadores, y los enfrentamientos del voluntarioso Marx con Proudhon produjeron más adelante el rompimiento de la Internacional de los trabajadores.

El general Melo también fue admirador del cristianismo primitivo, que buscaba mediante la solidaridad el bienestar de la comunidad sin tener que intervenir el Estado, por ello fundó en 1841 las Sociedades Democráticas que organizaron a los artesanos, los cuales se movilizaron en milicias en abril 1854 y pidieron al presidente Obando cerrar el Congreso, lo que precipito la renuncia del mandatario y, las Sociedades Democráticas que reunían a los draconianos posesionaron como presidente a José María Melo, siendo el octavo mandatario de la Nueva Granada, cuyo periodo fue de abril a diciembre de 1854.

Melo fue atacado por Tomas Cipriano de Mosquera, José Hilario López y Joaquín Paris desde diferentes flancos de la geografía nacional, bajo el mando conjunto del expresidente Pedro Alcántara Herrán, logrando su derrocamiento, haciéndolo prisionero y desterrándolo desde Panamá a Centroamérica, en donde llegó a Costa Rica, cruzando a Nicaragua y allí combatió la invasión del aventurero estadounidense William Walker, después de derrotar al invasor pasó a El Salvador a trabajar como instructor militar, luego se fue como voluntario a la guerra de la reforma en México en donde luchó en defensa del gobierno de Benito Juárez, ingresando al ejército fronterizo en Chiapas cerca a Guatemala, cayendo herido en un combate y siendo fusilado por los enemigos del presidente Juárez en Juncana – La Trinitaria, en donde se le levantó un monumento.

Desde hace varias décadas se ha pedido la repatriación de sus restos hacia Colombia.

La propuesta para borrar al Che Guevara, y pintar al general Melo en la plaza principal de la Nacional, se sustenta en que Melo fue seguidor de las ideas liberales basadas en la libertad como condición suprema de la humanidad, mientras que el genocida del Che Guevara era un liberticida que contribuyó a esclavizar al pueblo cubano y pretendía llevar a nuestras naciones mediante el terrorismo marxista leninista a la tiranía, pues no hay que olvidar las palabras del sicópata argentino después de haber asesinado a un prisionero con sus propias manos, en una carta que le escribe a su padre: “ tengo que confesarte papa, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar”.

La hiena comunista del Che Guevara también decía: “Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de vidas atómicas”. Además siendo un criminal que asesinaba a sus víctimas a sangre fría confesaba: “ejecutar al ser humano es algo feo pero ejemplarizante”. El Che Guevara fue un homófobo y racista, entonces es una vergüenza que la pintura de semejante engendro se encuentre en un lugar en donde debe brillar la civilidad, porque es un ultraje a la inteligencia que todavía se admire al sicópata marxista en la Universidad Nacional.

Desde el 2005 se ha tratado de borrar definitivamente la imagen del Che Guevara de la UN, pero por ignorancia o mala fe de algunos miembros del centro docente no se ha podido llevar a cabo esa labor que es humanista, ya que tener la efigie de semeja sátrapa es igual a admirar a Hitler, Pol Pot o al mismo Pablo Escobar, así que anular el recuerdo del Che Guevara cambiándolo por una estampa del general José María Melo, conduce al Alma Mater a un encuentro con la historia veraz.

En octubre de 2016 se volvió a borrar la pintura del Che Guevara de la plaza principal de la UN, pero con argumentos pueriles estudiantes seguidores de la llamada izquierda la volvieron a pintar, ya que desde la religiosidad marxista sus símbolos son intocables, pero no hay que olvidar que estatuas de Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Chávez, tirofijo y el Che Guevara han ido al piso en diferentes lugares del mundo, en protesta por la perfidia que han representado sus vidas para los pueblos que los repudian, por lo tanto si se borra el retrato de un criminal como el Che Guevara en la Nacional, en algún tiempo nadie lo extrañaría, y en ese lugar en cambio quedaría muy bien una representación de José María Melo un autentico revolucionario y patriota que amó de manera sin igual a la libertad.

La plaza de los artesanos en Bogotá también debería llevar el nombre de José María Melo.

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