Una nueva Constitución no resolverá los problemas y 4 opiniones para que forme la suya

Las posiciones editoriales prefieren defender lo que se ha conseguido en el país, antes que llamar al cambio del orden constitucional.

 
Banco de La República

25 años de la Constitución solo indica que está joven y con potencial a futuro

Así lo sostiene el editorial de este lunes de El Espectador que se une a la celebración del primer cuarto de siglo de la carta política de los colombianos y la defiende, contra todas las opiniones, de ser reemplazada por una nueva asamblea porque “empezar de nuevo es borrar estos años de fortalecimiento institucional y avances jurisprudenciales”, dice el periódico.

“A sus 25, la Carta está joven y ha mutado, pero la promesa esencial de una Colombia mejor y más incluyente sigue vigente. Ahora que tenemos la oportunidad de construir un nuevo país, la Constitución permanece como un referente para recordar todo lo que queremos ser”, sostiene.

El Espectador afirma que los colombianos tienen mucho que celebrar porque aunque “que cueste recordar la Colombia previa a la Constitución vigente, más que un testimonio al paso del tiempo, es síntoma de un país que se atrevió a cortar de manera radical con la historia que parecía condenarlo al fracaso y le apostó a reinventarse”.

Gracias a la Constitución del 91, Colombia es un mejor país

Para el columnista de El Espectador, Santiago Montenegro, los 25 años de la Constitución deberían enseñar que “la introducción apresurada de muchos temas sí pueden debilitar o desnaturalizar la Carta” política de los colombianos, sin que esta amenaza (vigente ante las múltiples voces que piden una nueva Asamblea Constituyente) no desvirtúe que son necesarios ajustes y actos administrativos para que los resultados que necesita el país se materialicen abandonando “la creencia según la cual una nueva Constitución resuelve todos los problemas de una vez y para siempre”.

Los puntos buenos, regulares y malos de la Constitución, a 25 años de vigencia en Colombia

Néstor Raúl Correa Henao, columnista de El Tiempo, dedica su espacio de este lunes para resaltar lo que ha sido la Constitución del 91 para los colombianos.

“Lo bueno fue haber edificado la Constitución sobre las bases de la dignidad humana y el respeto por la diversidad. En coherencia con ello, vinieron la carta de derechos, la acción de tutela y la Corte Constitucional. Hasta el presente van seis millones de tutelas, falladas por los jueces de la República, que han consolidado la relegitimación del Estado”, destacó.

“Lo regular ha sido la escasa igualdad real, la poca tolerancia y participación, la deficiente composición del Consejo Superior de la Judicatura y de los órganos de control (defecto más de la práctica que del diseño mismo del modelo) y el mapa de los departamentos”.

Y “lo malo ha sido la organización electoral, el clientelismo judicial y las relaciones entre Gobierno y partidos, cimentadas en ‘mermelada’”, aclaró Correa Henao.

“Tenemos una Constitución sólida, que no debe ser reformada a capricho y conveniencia”

Sostiene el editorial de El Tiempo de este lunes. Es “una Carta Magna que ha dado la talla y es pilar de nuestra democracia. Propios y extraños coinciden en que fue modelo –para el mundo incluso–, en términos de garantizar derechos fundamentales”, afirma la posición editorial del principal diario del país. Pero advierte que, dado el contexto que se avecina (con una guerrilla desmovilizada  e integrada la vida social del país) “basta llevar a cabo, con sensatez y buen tino, unos ajustes estructurales, muchos de los cuales ya están en curso. Tenemos una Constitución sólida, que no debe ser reformada a capricho y conveniencia” porque fue “pensada, entonces, en gran medida como un pacto de paz para dejar atrás esas tremendas violencias” que azotaban al país en la década del 90.

Población Lgtbi: a reivindicar identidades silenciadas y censuradas

Es la posición editorial de El Espectador que ha vuelto la mirada sobre este importante y muy sensible sector de la sociedad colombiana, muchas veces atacado por facciones cuya opinión enloda los esfuerzos constitucionales que buscan la reivindicación y el respeto de sus derechos.

“Queremos, no obstante, enviar un mensaje de respaldo a todas las personas LGBTI de Colombia, especialmente a aquellas que por vivir en un mundo hostil recurren a la sombra del clóset para evitar peligros. Su existencia, por culpa de los prejuicios, estará llena de obstáculos intransigentes, pero ojalá hayan visto las marchas de ayer y entiendan que no están solos”, advierte el diario capitalino.

Además, “con los avances, que han sido consolidados por la Corte Constitucional pese a la incesante oposición de figuras políticas y a una opinión pública que no ha querido reconocer sus propios prejuicios”, asiente El Espectador.

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