¿Sobredimensionaron Juan Lozano y León Valencia encuesta de Gallup sobre Peñalosa?

A partir de una aprobación de su gestión de solo el 35% de los indagados, los 2 columnistas hicieron sesudos análisis.

 
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Mientras para Juan Lozano es una campanada temprana, León Valencia le encuentra explicación al ‘castigo de la opinión’ en una ‘lógica incuestionable’: Peñalosa ha promovido la polarización y ha improvisado.

Lo curioso del resultado de Gallup es que es apenas el primero y debería ser, también apenas, punto de referencia para analizar la posterior evolución. Curiosamente, el porcentaje de aprobación del alcalde coincide con el porcentaje de votación que lo llevó al Palacio Lievano: 36%.

En el contexto de una elección tan polarizada como la que ocurrió en Bogotá, sería difícil concebir un resultado diferente en tan solo 2 meses de gestión.

De cualquier forma, ese escaso resultado dio para que los autores, curiosamente, llegaran a 2 conclusiones radicalmente diferentes, reflejadas en el título de sus columnas.

Mientras para Lozano en El Tiempo el arranque de la administración Peñalosa es ‘inquietante’; para Valencia, en Semana, cayó el mito de ‘gerente y técnico’.

De cualquier forma, los 2 autores se aproximan a hechos puntuales de la administración que vale la pena que la administración evalúe.

Mientras León Valencia, en Semana, dice que “(Enrique) Peñalosa no ha logrado asimilar los cambios del mundo, del país y de la ciudad en los últimos 20 años y está gobernando como si esto fuera un conglomerado urbano del siglo pasado, una Bogotá noventera”; Juan Lozano, en El Tiempo, le aconseja no perder de vista que “esta Bogotá de hoy es muy distinta a la que gobernó en el siglo pasado”.

Mientras León Valencia olímpicamente pasa por alto el origen de los problemas financieros de TransMilenio, provocados por la administración de Gustavo Petro, que justificaron el alza de la tarifa, Juan Lozano reconoce que, aunque hay una justificada insatisfacción de los usuarios, el sistema de transporte masivo es objetivo de algunos que la utilizan para estimular bloqueos y disturbios.

Tanto para Valencia como para Lozano la estrategia de recuperación del espacio público no ofreció alternativas de nuevos espacios y dejó ver más fuerza policial que acompañamiento social.

Valencia ilustra el origen de una pelea con el alcalde de Mosquera (la ubicación en su territorio de los talleres que soportarían la construcción de la primera línea del metro), Lozano dice que este último ya le recordó que allá manda él, y los usó como punto de apoyo para cuestionar su manejo de las relaciones con los alcaldes vecinos y la gobernación de Cundinamarca.

Al referirse a cómo manejó la polémica ambiental por el uso para construcción de vivienda de la reserva Van del Hammen, Lozano le critica a Peñalosa ‘el estilo Donald Trump’ para vociferar que allá solo hay vacas y potreros; pero Valencia lo critica por lo inoportuna de la polémica “en un momento de aguda sensibilidad por el cambio climático y por el azote de sequía y calores que está sufriendo la ciudad”.

Finalmente, mientras para Lozano en el tema del metro y movilidad ha habido comunicación errática, para Valencia hay algo más maquiavélico: “en sectores de la ciudadanía crece la sospecha de que lo que busca Peñalosa es dilatar y dilatar decisiones sobre el metro y, entre tanto, utilizar los recursos para crecer a TransMilenio como única alternativa de transporte”.

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