Con un día en Cúcuta, prostitutas venezolanas hacen salario mínimo de su país

Eso sigue agravando la llegada de esas mujeres, preferidas a este lado de la frontera porque son bonitas y cobran menos que las colombianas.

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Al parecer, los hombres colombianos les pagan más y mejor a estas trabajadoras sexuales que llegan al país para huir de la difícil situación económica de Venezuela.

Una de ellas, Carla, era comerciante en Venezuela, compraba ropa y zapatos en Colombia para revender en San Cristóbal y otras poblaciones de la frontera, pero desde hace 6 meses decidió prostituirse por necesidad, relató a Caracol Radio.

En un día normal, esta mujer que es madre de una adolescente de 14 años, puede ganar hasta 300.000 pesos por prestar sus servicios sexuales. Admite que cada vez son más las venezolanas que se dedican a este oficio porque es un buen negocio, alcanza para ayudar a sus familias en Venezuela y porque además los colombianos las prefieren.

Según Carla, estas son las razones por las que los colombianos se inclinan por ellas:

Somos más complacientes, más dadas, más cariñosas, los conversamos más y, por eso, prácticamente, la venezolana es la dueña de la plata… aparte de que somos bien lindas”.

Esa opinión la comparte Carol, otra mujer que gana dinero con la misma actividad: “Me estoy enterando por ti que cobramos más barato. Pensé que nos odiaban porque somos más bonitas”, agregó en el sitio el estímulo.com, que recoge varias opiniones y testimonios de diferentes medios de la región.

Por su parte, Carla reveló que en el sitio donde trabaja el 70 % de las prostitutas son compatriotas suyas, y explicó en la emisora:

Yo viene con la disposición de trabajar en eso para tener el diario, pero estoy haciendo todo lo posible para tener la documentación. Yo no me quiero devolver, pero tampoco quiero quedarme toda la vida en esto”.

El dinero lo envía cada semana hasta Venezuela, en donde sus familiares creen que aún se dedica a comprar y vender ropa o accesorios. “Hay trabajo todos los días; no descanso ni domingos y feriados”, dice.

Si a uno le sale una amanecida -que es irse con un cliente en la noche y llegar al día siguiente- lo más que le pueden dar a uno es 200.000 pesos colombianos. Y ya, ya me hice el sueldo mínimo de Venezuela“, comentó una mujer que dice llamarse Paola a un periodista del diario La Opinión de Cúcuta.

Se cree que en 2016 unas 6.500 venezolanas cruzaron la frontera para prostituirse en bares de Cúcuta. En esa ciudad había unas 1.200 de ellas antes de que se presentara el ‘boom’ de las venezolanas en Colombia, según la Asociación de Mujeres Buscando Libertad, consultada por el diario cucuteño.

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