Lady Noriega le hizo 'liposucción' a su versión sobre cirujanos plásticos

La actriz dio unas declaraciones a El Espectador que alborotaron el cotarro, pero quitó datos importantes que ahora revela ese mismo medio.

 
Twitter Lady NOriega

En la declaración que estremeció al sector médico hace una semana, Noriega dijo en el diario capitalino que detrás “de la garrotera entre cirujanos plásticos hay un negocio”, en referencia al litigio entre la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, que agremia a más de 700 cirujanos plásticos del país, y la recién creada Asociación Colombiana de Cirugía Plástica, integrada incluso por médicos y esteticistas que “no han acreditado una formación académica idónea y han sido cuestionados por faltas éticas”, dicen Pablo Correa y Jesús Mesa, autores del nuevo artículo de El Espectador.

Pero Noriega no dijo todo lo que debía, y eso queda plasmado en la nota. Para Correa y Mesa, la actriz “se presenta como una voz autorizada para hablar del tema por considerarse víctima de una cirugía plástica en su mentón que se complicó en manos de una médica de la sociedad legalmente constituida”. Además, califican las respuestas de Noriega de “superficiales”.

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En primera instancia, si bien Noriega mencionó en la entrevista que le hizo El Espectador el nombre del cirujano Rodolfo Chaparro, a quien en un paréntesis el diario identifica como su esposo, la actriz no contó que es miembro activo de la Asociación Colombiana de Cirugía Plástica (ACCP), que ella defiende, y de la Asociación Científica Colombiana de Medicina Estética (Acicme).

En sus declaraciones al diario bogotano, Noriega se refirió tangencialmente a Chaparro: “Mire, uno de esos médicos tan criticados que estudió en Brasil, a los que muchos quieren dar por teguas, fue el que me arregló el problema facial que me produjo, cosa paradójica, una reputada cirujana de la Sociedad de Cirugía Plástica”.

Pero no mencionó la filiación de su esposo con la Asociación Colombiana de Cirugía Plástica. De hecho, no hizo alusión al tema cuando le hicieron dos preguntas directas como “Me llama la atención su posición, ya que usted fue víctima también de un procedimiento estético. En cambio, su defensa es por los médicos” y “Algún malpensado podrá decir: ¿Y a Lady Noriega por qué le dio por defender así a estos médicos? ¡De ellos se afirma, incluso, que sus títulos no pasan de ser cursos de fines de semana!”.

En su artículo, Correa y Mesa destacan que Chaparro tiene un título otorgado por la universidad brasileña Veiga de Almeida, “cuyos graduados no pueden ejercer la profesión en su propio país”. Los dos periodistas agregan que “la motivación de Lady Noriega al hablar sobre cirugías plásticas no parece altruismo. La actriz, con una clara cercanía al grupo de médicos cuestionados, eligió un momento muy oportuno para hacerlo”.

Recuerdan que en el Congreso se está discutiendo un proyecto de ley sobre el ejercicio de la cirugía plástica “y pondría en aprietos a personas como su esposo”, y subrayan que Noriega “trata de legitimar por su cuenta los títulos obtenidos por muchos de estos médicos en otros países, esto justo después de que el Ministerio de Educación anunciara que revisaría a fondo los programas ofrecidos por esas instituciones y la validación de títulos”.

Para Correa y Mesa, la actriz también omitió en su entrevista con El Espectador que al doctor Francisco Sales Puccini, compañero de su esposo, y a quien también defiende “le fue negada la solicitud de convalidar sus títulos en la Universidad Nacional, porque no cumplía con los requisitos necesarios”. Sales Puccini ha relucido en los últimos días por las denuncias de la periodista Lorena Beltrán, una de sus víctimas.

La animadversión de Noriega para con la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, que se opone a la asociación que integra su esposo, queda plasmada en las siguientes afirmaciones:

  • “Los miembros de la Sociedad de Cirugía Plástica siempre han sido los que tienen la última palabra de los procedimientos, de a quién se avala y a quién no”.
  • “Se toman atribuciones como ente regulador de estos médicos”.
  • “Me da pena con ellos, pero no son ente regulador de nada”.
  • “Ellos son un club, una entidad privada, y no pueden estar poniendo los precios de las cirugías y diciendo quién está preparado y quién no”.
  • “No entiendo cómo se atreven a criticar a médicos que van y hacen sus posgrados en el extranjero, cuando ellos dentro de su sociedad tienen médicos que se titularon de esa manera”.
  • “La Sociedad de Cirugía Plástica, de una manera ambiciosa y exclusiva, quiere quedarse con el derecho de ejecutar todos los procedimientos estéticos y plásticos en el país”.
  • “Ese club cerradito de la Sociedad de Cirugía Plástica” se toma “la atribución” de decir “nosotros somos los dueños de este paseo y punto”.
  • “La Sociedad de Cirujanos Plásticos está calificando a la Asociación de Cirugía Plástica y Estética como teguas que improvisan, sin estudio ni competencias. Una vaina tan baja y tan poco seria”.
  • “Yo no puedo creer que esta sociedad excluyente se crea la dueña de este paseo, cuando otros médicos titulados igual de calificados vienen abriéndose camino e innovando”.

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