Estado ofreció perdón a lesbiana por negarle derecho a visita conyugal en cárcel

Es el caso de Martha Álvarez Giraldo, que pagó una condena de cerca de 10 años por asesinar a su hermano.

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Hoy miércoles, en la cárcel de mujeres El Buen Pastor, el Ministerio de Justicia y el Inpec, por primera vez, en un acto público le ofreció disculpas a Álvarez Giraldo por vulnerar sus derechos como miembro de la comunidad LGBTI, de acuerdo con El Espectador.

Durante el tiempo que estuvo recluida —desde 1994 hasta el 2003— la mujer pasó por 13 centros penitenciarios, pero en ninguno le permitieron las visitas íntimas de su novia. Todo lo contrario, según relató al diario capitalino, recibió castigos en calabozos.

Incluso, Álvarez Giraldo acudió a la justicia para que le respetaran su derecho a la intimidad en la prisión. Sin embargo, el Estado colombiano siempre le dijo que no, por “razones de seguridad, disciplina y moralidad”, cita el medio.

Además, Interpuso una tutela que fue negada en dos instancias y, agrega el periódico, nunca fue revisada por la Corte Constitucional.

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Finalmente, la petición de Álvarez Giraldo fue apoyada por la Red Nacional de Mujeres, Colombia Diversa y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional. En 1996 denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  (CIDH) la discriminación por parte del sistema penitenciario.

En 2014, cuando la mujer ya había pagado su condena, la CIDH le dio la razón. Según menciona el diario: “El organismo afirmó que el Estado colombiano interfirió de forma arbitraria y abusiva en su vida privada con base en prejuicios discriminatorios”.

Durante el tiempo como detenida, Álvarez escribió el diario ‘Mi historia la cuento yo’, en el que narraba las violaciones a sus derechos en las prisiones. Como un mismo acto de reconocimiento se publicará su libro y algunos ejemplares serán entregados en cárceles, señaló RCN Radio.

“Mucha gente no sabe lo que pasa en una cárcel, y tienen que saberlo. Quiero que ese libro sea un referente para las personas presas, que sepan que no tienen que soportar injusticias. Y que el encierro no quita la humanidad”, concluyó a El Espectador Álvarez, que ahora trabaja en una farmacia en Boston, Estados Unidos.

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