Presunto intento de suicidio destapa grave modalidad de ‘falsos positivos’ en Policía

Una patrullera de Soacha se habría disparado, según sus compañeros, por carga laboral que se traduce en la obligación de producir capturas.

Estación de Policía de Soacha (Cundinamarca). Patrullera Laura Valentina Talero Martínez
Estación de Policía de Soacha (Cundinamarca). Patrullera Laura Valentina Talero Martínez | Policía, Google Maps

Se trata de Laura Valentina Talero Martínez, de 19 años, que llevaba 2 meses en la institución y permanece en observación en el hospital de la Policía. La joven aparentemente se disparó con el arma de dotación, al parecer, por presión laboral, mientras prestaba servicio en un CAI Móvil del sector de Hogares, en ese municipio del sur de Bogotá.

“Inmediatamente dijimos: ‘Eso fue exceso laboral’. Sin decir, obviamente, los problemas que ella tenga personales”, dijo un policía, en representación de un grupo de 50 uniformados, a Noticias Caracol.

Luego de la situación, el policía denunció en el informativo que los superiores les exigen un número determinado de capturados por día. De no cumplirse la orden les quitan sus días de descanso, por lo que deciden capturar a cualquier persona, sin importar si es un inocente.

Esta situación, inevitablemente, evoca el triste episodio de la historia colombiana en el que más de 3.000 personas (muchas de ellas también de este municipio) fueron asesinados por militares a cambio de beneficios, según un informe de la Human Rights Whatch. A esos crímenes se les conoce como ‘falsos positivos’.

“Alrededor de 30 o 35 cuadrantes salen a servicio en un turno de vigilancia y le exigen a uno llevar 3, 4 o 5 capturados por patrulla (2 policías). Entonces es algo complejo porque a uno le toca buscar, mejor dicho, a la primera persona que ve para trasladarlo y dar cumplimiento a las órdenes impartidas”, explicó el mismo representante de los policías.

Esta versión toma fuerza con el testimonio de Silvia Trujillo que contó al informativo que su esposo fue detenido extrañamente y, al parecer, en una de esas redadas para mostrar resultados.

“Íbamos transcurso a la casa y nos pidieron papeles. Mi esposo pasó los papeles y le dijeron súbase a la camioneta. Pregunté: ‘Por qué se lo van a llevar’ y el policía me contestó: ‘Porque se me da la gana’ []. El policía que estaba en la camioneta dijo: ‘Son 75 que tenemos que coger, nos faltan 3’”, indicó.

También, los integrantes de la institución aseguraron que debido a la carga operativa los horarios laborales son extensos y existe un acoso laboral por parte de los superiores.

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Al referirse al hecho, el director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, dijo en Caracol Radio que un equipo de investigadores encabezado por un general va a hacer “una investigación muy puntual” para verificar todas las informaciones. Dijo que “hay varias variables de investigación”, entre las que señaló que “pudo ser un accidente” o pudo ser también “una afectación personal de ella”, pero, en principio, no mencionó las denuncias que hicieron los uniformados de recarga laboral.

Sin embargo, más allá de los resultados de la investigación que establezca plenamente qué le ocurrió a la patrullera Talero, llama la atención que el hecho haya sido una ocasión para que otros uniformados hagan visibles los problemas de la institución.

De hecho, la grave acusación demuestra que el problema no solo ocurre en Soacha. Un suboficial de Bogotá le mencionó a Pulzo que el caso de la patrullera “es solo un ejemplo de lo que pasa en la institución”

De acuerdo con esa fuente, “la Policía, por naturaleza, tiene una función preventiva. Prevenir que hurten, que cometan homicidios, prevenir riñas y esas situaciones, pero eso no lo estamos haciendo porque los policías tienen que salir a buscar la operatividad. El policía se dedica más a buscar capturas que a vigilar”.

Este uniformado también refiere que por el afán de dar resultados “se descuidan otras funciones laborales, se trabajan hasta más de 30 horas seguidas y no hay tiempo para la familia”.

La grave situación laboral dentro de la institución fue denunciadas por otros uniformados que contaron a Noticias Caracol como funciona las llamadas cuotas.

“Personas que porten armamento deben ser judicializadas, pero es muy complicado encontrar personas así. Muchas veces hay que capturar a cualquier persona”.

Lo hacen por conseguir beneficios, como pasar tiempo con sus familiares, pues según el resultado de operatividad y estadísticas pueden hasta conseguir 5 días de permiso.

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