Senadores desviaron debate sobre corrupción sacándose ‘los trapitos al sol’

Claudia López y Jorge Enrique Robledo habían convocado a los congresistas para discutir los escándalos de Odebrecht y el cartel de la toga.

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Debate| Twitter @SenadoGovCo

Esos temas solo se tocaron al inicio cuando los citantes pidieron revisar los procesos penales en los que intervinieron los magistrados acusados de modificar fallos judiciales a cambio de dinero, y anunciaron que llevarán estos casos, y al Fiscal General Néstor Humberto Martínez, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos porque dicen que en el país no hay garantías.

Además pidieron reabrir la investigación al ahora candidato Germán Vargas Lleras por presuntos nexos con paramilitares de Casanare, que fue archivada en 2003. Robledo recordó que fue absuelto en 10 meses cuando esas investigaciones duran por lo menos cinco años. “Es la absolución más rápida de la historia”, aseguró.

Pero a partir de ahí todo se volvió un rifirrafe sobre las relaciones personales de los senadores. Por ejemplo, López le recordó a Germán Varón sobre su cercanía con el jefe anticorrupción de la Fiscalía, Luis Gustavo Moreno, capturado por el escándalo en las altas Cortes.

A lo que Varón replicó que en la época en que Moreno fue su apoderado, tenía las condiciones académicas y profesionales para ejercer su profesión de abogado. También aprovechó para recordarle a la senadora de la Alianza Verde que ella debió retractarse de haber calificado de corrupto al exministro Luis Felipe Henao sin tener pruebas. A Robledo le reclamó que en su momento hubiera defendido a Samuel Moreno, exalcalde de Bogotá preso por su participación en el carrusel de la contratación.

Eso sucedió antes de empezar formalmente el debate, que estaba citado para las cinco de la tarde de este martes. Varios senadores pidieron iniciarlo antes pero López y Robledo se negaron porque tenían pantallas gigantes en varios lugares de Bogotá para que los ciudadanos pudieran verlo. Ese hecho fue calificado como “un acto de campaña” por el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano.

En medio de la sesión se vivió un hecho inédito. El Senador Antonio Guerra, de Cambio Radial, pidió declararse impedido para escuchar el debate porque tiene activa una investigación preliminar en la Corte Suprema de Justicia por actos de corrupción.

Luego de sus intervenciones López también fue calificada de “deslenguada” y “bravucona”, y ella se defendió llamando “lavaperros” a los que han defendido al Presidente Santos, a Álvaro Uribe y Vargas Lleras.

Uribe, por su parte, dijo que a muchos de los “congresistas a los que Claudia regañó los ha visto coqueteando con ella” por votos.

Cambio Radical siguió con su defensa. Y Daira Galvis mostró dos convenios firmados entre la fundación Arcoiris y la asociación de egresados de economía de la que López es consultora, lo que es una violación a la ley de contratación pública, afirmó Galvis.

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En su intervención Lizcano criticó que el debate se enfocara en Vargas Lleras y no en los temas para los que fue citado. También le dijo a López que ella era corrupta porque pretendía destruir a las instituciones del país para mostrarse como la salvadora de Colombia, y que no era correcto que usara ese debate para eliminar a sus competidores en la contienda electoral.

Al avanzar el debate todos los congresistas que fueron acusados por López prefirieron usar sus intervenciones para defenderse, y no para hablar de los escándalos de corrupción. Una de ellas fue Viviane Morales, quien aseguró que se preparó para otros temas y no para un debate con objetivos electorales y tan poco ético enfocado en criticar una persona que no estaba en el recinto, refiriéndose a Vargas Lleras.

“Un espectáculo circense”, en eso terminó el debate según Ivan Duque, del Centro Democrático. De ese partido también hizo su intervención Carlos Felipe Mejía asegurando que era mentira que Odebrecht hubiera dado plata para la campaña presidencial de Uribe. En ese momento, en algún punto del recinto, se escuchó un madrazo.

El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Lara, afirmó: “Venía preparado para otro debate y no para este grotesco espectáculo” y agregó que ni siquiera fue un debate sino un “desfogue de odios”. También dijo que el mensaje que intentaban dar López y Robledo era insultar a quienes no estuvieran de acuerdo con ellos, y estigmatizar a su competidor político.

Se empezaba a cerrar el debate, y Luis Sierra, del Partido Conservador, puntualizó en que estuvieron en “el debate que no fue”.

Pese a la acalorada sesión fue necesario que Uribe se pusiera una ruana para soportar el frio del recinto del Congreso. Cerca de la medianoche se cerró el debate.

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