Críticos de la paz juegan con el miedo de las víctimas: Íngrid Betancourt

Para la excandidata presidencial, los principales opositores al proceso de paz no son quienes han sufrido los rigores de la guerra.

 
EFE

En su emotiva charla en la sede de la Fundación Buen Gobierno, la excandidata presidencial pidió a los ciudadanos del común apoyar los esfuerzos por firmar un acuerdo de paz y reclamó coherencia de quienes se oponen al fin de la confrontación entre las guerrillas y el Estado.

La excandidata presidencial y exrehén de las Farc pidió a los colombianos

abrazar la esperanza de la paz con todas las fuerzas de su alma”.

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Tras seis años de ausencia en Colombia, tiempo en el que se dedicó a estudiar y a su familia, la dirigente envió un mensaje a quienes se oponen al proceso de paz y a otras acciones que se desprenden de los acuerdos, como la restitución de tierras.

No sorprende que hoy salgan colombianos a marchar en contra de la paz o la restitución de tierras algo que debería chocarnos por absurdo e inmoral. La solución no es impedirla sino perfeccionar su aplicación para que la reparación llegue a las verdaderas víctimas”,

dijo Betancourt.

Nosotros esperamos que no haya impunidad y las Farc requieren seguridad jurídica ambas son causas justas y no son incompatibles, la justicia transicional es creativa y madura para resolver esta ecuación, las críticas que pintan un cuadro apocalíptico juegan con el miedo de las víctimas”,

agregó Betancourt.

Betancourt, que reside en Inglaterra, volvió a Colombia para participar en el foro “La reconciliación, más que realismo mágico”, convocado por la Fundación Buen Gobierno, dirigida por Martín Santos, hijo mayor del presidente Juan Manuel Santos, y la Cámara de Comercio de la capital.

La excandidata disertó sobre los beneficios de una reconciliación colectiva que “requiere una transformación cultural y si se quiere espiritual” que se anuncia compleja pero que, según dijo, considera posible alcanzar si, como le sucedió ella, los colombianos son capaces de reconocer al otro.

Comprendí en la selva que víctimas de la deshumanización (derivada del conflicto) fuimos todos, secuestrados y secuestradores”,

comentó al recordar algunos de los dramáticos episodios que vivió durante su secuestro en la jungla.

Precisamente la “deshumanización” que aseguró haber sufrido al perder su voz como individuo y hasta su nombre, pues los guerrilleros se referían a ella con otros términos, la hizo extrapolable a la sociedad colombiana, que después de medio siglo de conflicto armado padece secuelas invisibles.

El paternalismo, esperar que otros tomen la decisión por nosotros, el mesianismo, creer que aparecerá un día alguien con la solución perfecta, el machismo… Son síntomas de la deshumanización”,

subrayó.

Betancourt matizó que la reconciliación “no es hacer borrón y cuenta nueva”, sino “la obligación de no perder la memoria” del conflicto y de los casi siete millones de víctimas que deja, lo que implica además conocer lo que desató la violencia para no repetir la historia.

No podemos olvidar aquello que desató la guerra. (…) Cada una de las partes tuvo motivos”,

aseveró.

Para la excandidata, los colombianos “deben ganar más con la paz que con la guerra” para que la paz sea estable y duradera y aprender a “confiar” en los considerados hasta ahora enemigos.

Ha llegado la hora de abrazarnos todos como la familia colombiana que nunca debimos dejar de ser”,

enfatizó Betancourt, que elogió los cambios “positivos” que observa en el lenguaje de la sociedad a raíz de las negociaciones de paz de La Habana.

Protestas en su contra

Sin embargo, en las afueras del recinto un puñado de críticos le acusaban con carteles de “mal agradecida” por la millonaria indemnización que pidió al Estado y de la que luego desistió.

Asimismo, consideró que el modelo de justicia transicional aprobado por las partes en Cuba “es una propuesta creativa y madura” y dejó claro que quienes se oponen al proceso de paz “suelen ser los mismos que no han sufrido los rigores de la violencia”.

Su exposición, hilada con recuerdos de su secuestro, que definió como un “tsunami emocional, físico y personal”, estuvo salpicada de momentos de emoción de Betancourt y sus oyentes, entre los que figuraba la congresista Clara Rojas, compañera de cautiverio a la que saludó tímidamente, así como otros antiguos secuestrados reconocidos en Colombia, como el exgobernador Alan Jara.

Los muertos que nos duelen son muchos. Son nuestros muertos los que nos convocan hoy a la grandeza y la solidaridad”,

afirmó Betancourt ante el mudo auditorio, que estalló en una cerrada ovación en pie cuando la excandidata concluyó su intervención.

Con EFE.

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