Importantes partidas del presupuesto anual de la Nación, que son administradas por el Comando General de las Fuerzas Militares (Cgfm), como gastos reservados, sin auditoría externa, estaría llenando los bolsillos de algunos oficiales, suboficiales y civiles corruptos, señala la revista.

Entre las irregularidades, que testigos anónimos revelaron a Semana, está el pago de 30 millones de pesos a un supuesto espía venezolano que aparentemente filtraba información sensible sobre planes militares de la Guardia Nacional Bolivariana.

Pero esa fuente resultó chimba y la plata habría terminado en poder de familiares y la novia del oficial de inteligencia que gestionaba la información a través de un ‘hacker’. Quien descubrió el entuerto y lo denunció, fue trasladado a una zona apartada del país.

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“Usted consigue a cualquiera que le ponga una huella y le firme los documentos como fuente. Eso sirve, en parte como soporte para las auditorías, y el tema queda legalizado”, aseguró un suboficial a la revista.

Otro hecho grave es que desde el Cgfm se habrían filtrado documentos ultrasecretos que terminaron en poder de la oposición para fines políticos, resalta Semana. Esta información daba cuenta de la presencia de agentes de inteligencia de Venezuela en el país.

La estafa es otra de las modalidades usadas para saquear los recursos destinados para misiones de inteligencia y contrainteligencia.

Cuenta la revista que mediante 6 contratos de mantenimiento vehicular se esfumaron 52 millones de pesos y que se destinaron recursos oficiales para investigar a militares que representaban una amenaza para quienes le metieron la mano a la plata del Comando General de las Fuerzas Militares.