La ‘ilegalidad’ está empobreciendo a Uber y 5 opiniones más

Ahora da lo mismo tomar un taxi que un vehículo de esta App, porque las delicadezas se acabaron y casi no hay diferencias en el servicio.

 
Servicio Uber
AFP

El servicio de Uber está desmejorando y puede ser peor

La escritora Piedad Bonnett ve que el futuro de los ‘ilegales’ no se ve nada bueno, al contrario, “el estado de ilegalidad de Uber ha hecho que el servicio haya desmejorado”, apuntó en su columna para El Tempo.

Incluso, extraña algunos gestos de los conductores de este servicio que ya no tan especiales, ni tan formales como al principio, algo que en verdad marcaba una diferencia enorme con relación a los taxistas de siempre.

Ya lo de la botellita de agua, o los dulces, o el conductor que abría la puerta –pequeños plus que endulzaban el servicio– desaparecieron casi en su totalidad. También la fórmula amable de “qué emisora quiere oír”. Pero más importante que eso: muchos no tienen ni idea de rutas ni usan dispositivos para orientarse y ganar tiempo”, resaltó Bonnett.

Procuraduría debe acabar con su hostilidad contra el ciudadano

El Ministerio Público requiere con urgencia un nuevo diseño institucional que no esté en contravía con las disposiciones del sistema interamericano y la constitución política (que no pase por encima del interés ciudadano), que no sea hostil con la gente y que aprenda a separar los intereses políticos de la actividad disciplinaria, sostiene claramente el editorial de El Espectador.

Y esa delicada responsabilidad recae en los hombros del sucesor del cuestionado Alejandro Ordoñez Maldonado, es decir, en Fernando Carrillo Flórez que tiene una larga y sólida carrera política marcada por los convulsionados episodios que marcaron los años 90 en el país.

Al respecto, El Espectador señala:

Sería muy útil que el nuevo procurador se encargara de llevar a cabo la discusión sobre si las competencias del Ministerio Público están bien asignadas o si es necesario reformarlas para garantizar el equilibrio de poderes”.

Carrillo llega a la Procuraduría respaldado por 92 votos a favor ofrecidos por los partidos políticos en plenaria del Senado.

“El cerebro se adapta a la corrupción” y la sanción social pretende desarticular la sinvergüencería

El columnista Armando Montenegro destaca en El Espectador una investigación publicada por la revista Nature en la que se explica, concretamente, que “en la medida en que las personas cometen actos de corrupción (…) estas comienzan a sentirse cómodas con su propia deshonestidad”.

De ahí se podría explicar, según el columnista, por qué políticos empiezan por recibir dádivas pequeñas, con algunos temores morales, y terminan “involucrados, decidida y despreocupadamente, en los grandes escándalos”, apunta Montenegro.

Y agrega lo siguiente:

Poco a poco su cerebro se adapta y, eventualmente, deja de sentir culpa y, así, puede cometer tranquilamente mayores actos de corrupción. De esta forma, una persona, literalmente, alcanza la condición de sinvergüenza y así puede lanzarse a la corruptela en gran escala”.

Una reforma tributaria que contribuye al “bien común”, pese a ser inequitativa

En medio de tantas voces que se levantan en contra del proyecto del ley del Gobierno para subir los impuestos, ampliar la base de contribuyentes e imponer nuevos tributos, surge la postura del columnista de El Tiempo, Carlos Caballero, para quien la reforma que plantea el ejecutivo, por más antipopular que pueda ser, sirve para estabilizar la economía y, aunque no se comprenda del todo, está enfocada en el “bien común” de los colombianos así se sacrifique el “bien particular”.

Explicar tantos importunos y enojos es en verdad una tarea compleja, pero lo es más para el ministro Cárdenas que desde la semana pasada viene recibiendo ataques y defendiendo una reforma que, explica Caballero, no es equitativa, ni eficiente.

El fiscal Néstor Humberto Martínez “atiza el fuego donde antes no estaba”

Y en general “socava la institucionalidad” cuando en su campaña hacia la jefatura del ente máximo de investigación criminal del país, afirmó que él sería “el fiscal de la institucionalidad y del posconflicto”. Nada más lejano que eso ha resultado el hombre fuerte del bunker, señala María Jimena Duzán en Semana.

La periodista enumera los puntos en lo que el nuevo Fiscal de los colombianos marca su distancia frente a temas y coyunturas vitales para el país.

Por ejemplo, Duzán afirma lo siguiente:

El fiscal del posconflicto considera que, tal como está planteado, puede servir para que se cuelen poderosos narcotraficantes o grandes criminales y que por eso hay que desecharlo”.

El fiscal nos salió más papista que el papa: insiste en que la razón por la cual se han incrementado las hectáreas cultivadas de coca en el país es debido a que se suspendió la aspersión aérea, pero los estudios que tiene el gobierno sostienen lo contrario”.

No es porque sea ‘Halloween’, pero “los políticos viven con la máscara puesta”: Luis Noé Ochoa

La fecha del día de las brujas da para todo, incluso, para asimilar el embrujo de la fiesta de las máscaras y los disfraces con la turbia situación política del país. Así lo ve el columnista en su espacio reservado en El Tiempo.

Colombia necesita sacudirse del disfraz de la guerra, manchado de sangre, hecho de una telaraña en la que ha caído tanta gente. Las Farc tienen que vestir también el traje de la última oportunidad, con la camisa del realismo; de lo contrario, la muerte seguirá repartiendo balas como si fueran dulces, mientras canta triqui triqui Halloween, quiero vidas para mí”.

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