No tenemos plata para volvernos ‘castrochavistas’, pero sí candidato a caudillo

La revolución bolivariana triunfó en Venezuela gracias a los dólares del petróleo y al carisma de Hugo Chávez.

Hugo Chávez e 'Iván Márquez'
| AFP

Y ahora está en crisis porque carece, precisamente, de los 2 elementos.

Sobre ellos sustenta su análisis la revista Semana para llegar a la conclusión de que Colombia está muy lejos de caer en el mismo modelo venezolano, aunque, reconoce, el temor existe.

El 55,4 % de los colombianos cree que existe el riesgo de volverse en el futuro como Venezuela, de acuerdo con la encuesta de Invamer contratada por Caracol Televisión, Blu Radio y Semana.

Semana explica la existencia de ese temor en la crisis venezolana, que no requiere mayor explicación; la campaña del expresidente Álvaro Uribe, al que atribuye la invención del término ‘castrochavismo’; el odio por las Farc, cuya participación en política se ve como un riesgo para el modelo económico y la propiedad privada; y las ‘embarradas’ del Gobierno en el desarrollo de los acuerdos de paz con las Farc, que –dice- también tienen como telón de fondo las amenazas a la propiedad privada, por ejemplo con la Ley de Tierras, que le daba la Agencia Nacional de Tierras facultades a ‘funcionarios de tercer nivel’ para expropiar terrenos.

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“Sentado en esa mina de oro, Chávez pudo crear un Estado asistencialista que le permitió comprar el apoyo del pueblo, la solidaridad de los vecinos y la lealtad de las Fuerzas Armadas. Además del indudable carisma de su líder y de su cautivador discurso popular, los regalos o subsidios a los venezolanos en materia de comida, salud, educación y techo fueron la causa del éxito inicial de su revolución bolivariana”, dice Semana.

Además de no tener la plata para comprar ninguno de estos apoyos, Semana cree que el papel de Chávez no podría ser desempeñado por las Farc por el odio que generan. Y cree que a Gustavo Petro, que tiene un perfil más radical, sería fácil frenarlo en una segunda vuelta electoral.

Pero Petro también podría aglutinar otras fuerzas de izquierda radical, como las mismas Farc.

Y él demostró con su gestión en la Alcaldía de Bogotá que, si se lo propone, la plata para comprar los apoyos y ganar adeptos la consigue, incluso a costa de quebrar al Estado. Basta recordar la reducción de tarifas de Transmilenio, medida claramente populista que llegó a poner en riesgo la estabilidad económica de la empresa. Y no fue lo único que hizo.

Para completar su parte de tranquilidad de que no hay riesgo de ‘castrochavismo’  a corto plazo, Semana que el otro populismo latente, el de Álvaro Uribe, es de derecha.

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