¿Cómo tienen sexo los venezolanos?

Se amparan en rituales de abstención, poses sin penetración, retiro previa eyaculación o una planificación atada a la frecuencia menstrual.

Mujeres que hacen ruido mientras tienen sexo
| Getty Images

Así lo describe el portal Connectas y el proyecto Relatos del Absurdo, que –dicen- busca ofrecer insumos informativos para entender las dificultades que vive la sociedad venezolana.

Este Relato del Absurdo sobre cómo tienen sexo los venezolanos describe a través de varios personajes las dificultades que enfrentan para obtener métodos anticonceptivos, como resultado de la crisis económica provocada por el ‘Socialismo del siglo 21’, en un país con “la tasa más alta de embarazos adolescentes de Suramérica, el promedio de iniciación sexual más precoz de la región y donde 31 personas contraen el VIH cada día…”.

Como Natalia, que buscó por semanas infructuosamente la píldora del día después, que era efectiva las primeras 72 horas, pero encontró solo un mes y medio después, cuando la menstruación ya había regresado y el susto pasado.

Como Isabel, que tomaba anticonceptivos desde los 14 años para controlar los períodos irregulares y los dolorosos cólicos, le tocó renunciar a ellos, aceptar el dolor y hacerse a la idea del método del ritmo para protegerse de un embarazo.

Antes del coito revisa metódicamente los “días laborales” del placer sexual que fijó en el calendario –un montón de cálculos de los momentos oportunos que se alejan de sus días fértiles– y discute junto a su pareja las frecuencias que les convienen o cuándo “acabar afuera”. Isabel se describe como una especialista del autocontrol y la moderación. Dice “estar a dieta” y mantener a raya las ganas”, asegura el portal.

Laura, de 18 años, se quedó con las ganas de hacer el amor con el hombre más cercano al de sus sueños, por falta de un condón, única condición que le puso para hacerlo.

“Laura ni pensó someterse al viacrucis de la búsqueda nocturna del preservativo en una de las ciudades más violentas del mundo (con una tasa de 119,87 homicidios por cada 100.000 habitantes ese año, según el Observatorio Venezolano de la Violencia). Aunque él insistió, ella “tiró la toalla” y se fue a casa recreando lo que hubiese podido ser y no fue”.

Para Carlos, otro de los personajes, los condones que no consigue fácilmente son para no contaminar con el VIH a su pareja.

Si bien el Ministerio de Salud es el principal proveedor de preservativos gratuitos para los seropositivos –entrega un máximo de nueve unidades al mes, además del tratamiento antirretroviral– Carlos lamenta que no siempre fueron regulares con las entregas. El 2015 inició como un año difícil para la pareja, después que el suministro fuera suspendido por tres meses, de enero a marzo. Se vieron obligados a abstenerse en más de una ocasión”, dice el portal, que agrega que el suministro de condones se restableció, pero no hay garantía del abastecimiento.

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