¿Qué es más deprimente que un terrorista?: uno jubilado y torpe

3 exmiembros del grupo insurgente alemán Baader-Meinhof, que mató a más de 30 personas en los años 70, ahora roban supermercados para vivir.

 
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Ernst-Volker Staub, Burkhard Garweg y Daniela Klette, de 61, 47 y 57 años, respectivamente, salieron de su retiro en la clandestinidad para rearmar la banda que azotó Alemania hace varias décadas, destaca The Daily Beast, solo que esta vez es para ‘rebuscarse’ el sustento.

La banda Baader-Meinhof surgió como una facción del Ejército Rojo y en retaliación contra la policía porque una vez las fuerzas del orden mataron a un manifestante durante una marcha contra el sha de Irán en Berlín, en los años 70.

El grupo terrorista se disolvió en 1998, muchos años después de que sus líderes fundadores, Ulrike Meinhof y Andreas Baader, fueron encarcelados y allí, tas las rejas, se suicidaron.

Uno de los golpes más recordados fue el del secuestro de un industrial alemán que se movilizaba en una limusina y que tuvo que frenar de emergencia porque una señora empujando un coche de bebé se atravesó en la vía.

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La supuesta madre sacó armas de largo alcance del coche, asesinó al chofer y los guardaespaldas del empresario, y metió al hombre en el baúl del carro. Un mes después lo encontraron muerto en ese mismo compartimento del vehículo.

Ahora, las autoridades germanas tienen indicios de que antiguos miembros de dicha organización que nunca fueron judicializados, porque escaparon, están dando golpes a supermercados, pero ha sido fácil identificarlos dado que los ‘oxidados’ delincuentes andan dejando rastros tras de sí.

La policía cita, según reporta The Daily Beast, algunos casos en los cuales se han vinculado a estas personas, quienes andan sueltas pero que de aprehenderlas, les cobrarían los crímenes cometidos décadas atrás con cadena perpetua.

El primer caso fue un intento de asalto a un camión con armas. Los delincuentes le cerraron el paso al vehículo con una minivan Volkswagen, pero sus viejas armas no le hicieron ‘ni cosquillas’ al blindaje del auto. Luego huyeron, con las manos vacías, en un viejo Ford que dejaron abandonado más adelante, con grandes cantidades de ADN que le permitió a la policía identificarlos.

En diciembre pasado, los criminales asaltaron un supermercado y dejaron de nuevo sus marcas de ADN en el vehículo que usaron para huir. En dos golpes a tiendas, los pillos han robado el equivalente a 580.000 euros (unos 2.000 millones de pesos).

Esos recursos serían para pagar su retiro por vejez, dice la policía, pues en tiempos pasados había personas que los subsidiaban, pero tales benefactores están en la cárcel, murieron o tienen sus propios problemas financieros.

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