Regresó a su ciudad payaso que recorrió 117 países en bicicleta durante 13 años

El español Álvaro Neil llegó este domingo a Oviedo (norte) después de hacer reír a más de 21.000 niños y adultos en actuaciones gratuitas.

Alvaro Neil
Alvaro Neil| AFP

Precisamente, fue un día como hoy de 2004 cuando el conocido como el ‘biciclown’ asturiano decidió hacer su sueño realidad y recorrer el mundo con su proyecto ‘Millas de sonrisas alrededor del mundo’, de espectáculos solidarios de payaso en centros que acogen a personas humildes.

Con 50 años a sus espaldas y un pasado como abogado en una notaría de Madrid que ni se plantea revivir, este artista no sabe exactamente a qué se va a dedicar a partir de ahora ni de qué va a vivir.

Lo único que, de momento, sí tiene claro es que hoy puso punto final a una etapa en la que consiguió “hacer de la vida unas vacaciones”.

“Soy uno de esos seres humanos privilegiados de la Tierra porque he conseguido mi sueño antes de morir o tener un cáncer de vejiga. Le he dado la vuelta a la tortilla”, dijo Neil al llegar a Oviedo.

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Y eso que el dinero del que disponía no le daba para demasiadas alegrías, así que muchas veces tuvo que dormir bajo las estrellas o en su tienda de campaña, casi siempre solo, porque en esta aventura pocas veces ha pedaleado junto a otros viajeros.

Eso se deja notar en los más de 80 kilos que cargaba en la bicicleta: cama, cocina y armario junto a momentos inolvidables acumulados a lo largo de los 177.000 kilómetros recorridos por todos los continentes.

Han sido, como recordaba hoy, “13 años y dos horas” sin pisar su ciudad natal, donde hoy entraba acompañado por una veintena de amigos en bicicleta, entre ellos un matrimonio de ancianos de Hawái (EE.UU.) que conoció allí en 2012.

A sus 75 años, la pareja se desplazó hasta la región española de Asturias (norte) para acompañar a Neil en sus últimas pedaladas, “y poder tocar luego el ukelele”.

Con el sonido de fondo de una trompeta tocando el himno de Asturias, el ‘biciclown’ fue recibido en la plaza de la catedral de Oviedo por un centenar de familiares, amigos y seguidores de sus hazañas, que le hicieron llorar de emoción.

El largo viaje comenzó en África, el continente donde, según comentó, se ha sentido más cómodo y en el que estuvo pedaleando tres años antes saltar a Asia, Oceanía, América y Europa.

Por el medio, accidentes, enfermedades e imprevistos que había que resolver sobre la marcha, pero que le permitieron conocer culturas, pueblos y experiencias que le han servido para escribir seis libros y hacer cinco documentales.

Ahora se plantea escribir el séptimo y dar clase en valores por universidades de todo el país, “a las que posiblemente vaya en bici”.

“Voy adonde me quieran”, afirmó el payaso de la bici, que no quiere pensar a fondo en el futuro porque le ha “ido muy bien pensando sólo en el presente” durante todos estos años.

Como balance, se queda con que “un 90 por ciento de todo ha sido magnífico” y que sólo el 10 por ciento restante puede decirse que hayan sido malas experiencias. Lo más gratificante, comentó, han sido los seres humanos con que se ha encontrado, y lo peor, la gente que se ha ido quedando por el camino.

EFE

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