El hecho sucedió justo cuando el niño salía junto a su padre del edificio. Tanto el pequeño como el suicida murieron en el lugar, a pesar de la acción de varias personas que había cerca, reseña El País, de España.

El padre del menor, impresionado por la fatalidad, recuperó el cuerpo de su hijo y trató de reanimarlo. Mientras tanto, los vecinos del sector llamaron a una ambulancia cuyos paramédicos, aunque llegaron rápido, no lograron salvarle la vida al pequeño.

Antes de eso, y al ver que un nutrido grupo de personas esperaba por noticias sobre el niño, una paramédica les pidió a todos que rezaran por él, porque ella y sus compañeros estaban tratando de salvarlo. “Fue la primera vez en mi vida que escuché a tantas personas rezar en voz alta”, dijo un testigo de los hechos, citado por New Zealand Herald.

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Según los citados medios, Anna Polishchuk, la madre del niño estaba todavía dentro del edificio despidiéndose de sus padres antes de la llegada del año nuevo, y salió a la calle cuando el incidente ya había ocurrido. Gritó y corrió hacia donde estaban los paramédicos y allí supo lo que había pasado.

Yekaterina Lúdvik, del departamento de comunicaciones de la policía, confirmó el hecho a los medios, y dijo que las autoridades recibieron el llamado de emergencia sobre las 6 de la tarde del 31 de diciembre. Por ahora, no se sabe por qué Yevgeni, el hombre de 39 años que causó la tragedia, decidió acabar con su vida.

De acuerdo con el medio español, cerca de 8 mil personas se suicidan cada año en Ucrania, con lo que ocupa la casilla número 21 del ránking de países con más casos de muertes de este tipo en todo el mundo.