Y el sexo gratis es el de sus propias parejas estables o parejas ocasionales que solo buscan su satisfacción (la de ellos).

Para expertos citados por la BBC el pago a hombres por sexo es una tendencia al alza, pero reconoce que no hay cifras globales que permitan medirlo. Sin embargo, dice que un estudio de los avisos clasificados en impresos y sitios web del Reino Unido descubrió que el 63 % estaba dirigido a las mujeres.

El estudio fue realizado por una iniciativa llamada ‘Mujeres que compran servicios sexuales en Reino Unido’, dirigido por Sarah Kingston, que agrega que entre 2012 y 2017 el número de avisos se triplicó.

Las motivaciones para pagar por sexo van desde el “simplemente quería sexo” hasta “quería experimentar” o “me siento insatisfecha”.

Y en torno a esas razones giran los testimonios de la BBC.

Muchas mujeres prefieren contratar servicios sexuales profesionales, que hacer levantes en bares, para evitar ‘malentendidos’ derivados de las expectativas mutuas de una relación afectiva o el miedo a compromisos.

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“ Yo no quería esa presión, y alquilar los servicios de un ‘escort’ es una transacción limpia, clara, en la que todas las partes saben lo que van a obtener”, dijo a la BBC Charlotte, una madre soltera británica que pagó porque simplemente quería tener sexo.

“Fue muy profesional, nada sórdido. Tampoco fue romántico, pero sí placentero. Fue al grano. Estaba ahí para satisfacerme”, agregó Charlotte.

Otra de las razones para preferir pagar por sexo que tener sexo casual con un desconocido es, paradójicamente, la seguridad: aparentemente un prostituto es más consciente del riesgo de las enfermedades sexuales y por eso insisten en usar condón. Además, hay sitios web con reseñas y calificaciones que permiten evaluar el servicio.

Y tener un precio fijo negociado por anticipado es mejor que ‘comerse el cuento’ de tener una relación afectiva con alguien que solo quiere sacarle plata a la mujer.

“Las más jóvenes buscan satisfacer fantasías sexuales sin miedo a ser juzgadas o ver sus peticiones rechazadas, y las mayores compensar la falta de autoestima y la insatisfacción sexual dentro del matrimonio con compañía joven”, dijo a la BBC Cristian, un prostituto de Barcelona que se especializa en mujeres de 30 a 55 años.

Cristian agrega que como es un trabajo, el hombre tiene que renunciar a su placer: “Tienes que conseguir que le guste (a la clienta) y que quiera repetir”.

Pero hay otras formas de contratar servicios sexuales, que también hasta hace poco eran privilegio de los hombres: los masajes con final feliz. Con una ventaja adicional para muchas: no hay penetración.