El pasado 30 de octubre, cuando Donald Trump salía de un club de gol, en Virginia, Briskman fue fotografiada cuando iba en su bicicleta mientras trataba de alcanzar a la caravana del presidente para hacerle pistola. La imagen se hizo viral.

Un día después su jefe la llamó para decirle que la iban a echar del trabajo por, supuestamente, violar la política de redes sociales de la empresa, ya que ella publicó la foto en Facebook y Twitter.

Así lo contó la misma Briskman al Huffington Post. Según ella, esto fue lo que le dijeron en la empresa: “Básicamente, no puedes tener cosas ‘lascivas’ u ‘obscenas’ en tus redes sociales”.

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Briskman respondió que ella nunca ha mencionado en sus cuentas el sitio donde labora. Y habló del caso de un compañero suyo de trabajo que, en Facebook, hizo comentarios despectivos contra los liberales, y que usaba como foto de portada una de Akima.

A él solo le llamaron la atención y “le permitieron borrar el post y conservar su trabajo”.