La ‘chiva’ de The New Yorker que es más venta de humo que noticia

Cuando los cibernautas ven que un medio como New Yorker abre edición con una nota sobre Kate Del Castillo se imaginan algo grande, pero…

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En los medios de comunicación, independientemente de la plataforma (TV, impresos, Internet, radio), hay espacios que están reservados para lo verdaderamente importante, novedoso o noticioso, y es la primera página o el tema ‘de abrir’.

Cuando un prestigioso medio como el neoyorquino publica en la página de inicio de su portal un artículo con Kate Del Castillo, la actriz mexicana que hizo de puente para que ‘el Chapo’ Guzmán le diera una entrevista al actor de Hollywood Sean Penn para la revista Rolling Stone, lo primero que el cibernauta imagina es que por fin conocerá la primera entrevista de la actriz a un medio, luego del novelón de su reunión clandestina con el narcotraficante y todo lo que siguió después. De por sí es noticia que Del Castillo rompa su silencio.

Pero no; cuando uno va a la nota de The New Yorker la expectativa es grande, pues es el tema de apertura de tan importante publicación; no obstante, la primera desinflada está en el titular: The Go-Betweeen, que traduce algo así como ‘la intermediaria’, que finalmente no dice nada, aunque la expectativa del ‘superartículo’ permanece.

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Luego viene otra decepción: el extenso artículo, que hay que leer con bala de oxígeno, pues tiene 38.000 caracteres con espacios, es decir, casi 7.000 palabras (lo cual excede en más del 1000 % la extensión de un texto típico en Internet) lleva al lector hasta el final, jadeando, y lo deja con la pregunta: “¿Qué hay de nuevo en esta ‘entrevista’?”. No hay revelaciones más allá de lo que es sabido por todos y que ha salido en muchos medios: que ‘el Chapo’ la contactó, que no sabía que Sean Penn iba a hacer la entrevista para Rolling Stone, que ella está en desacuerdo con lo que hace ‘el Chapo’ pero que cree que es un buen hombre… en fin. Es simplemente un recuento de lo que ya se sabe, con un par de detalles nuevos sin mucha relevancia.

Por eso aquí cabe la reflexión de por qué una publicación como The New Yorker se toma el trabajo de abrir con un artículo que no es noticioso y que incluso carece de coyuntura, pues no hay nada nuevo relacionado con ‘el Chapo’, más allá de que el capo esté buscando que se le extradite a EE. UU. lo más pronto posible o que Sean Penn debe estar buscando algún otro contrato para ‘ganarse la papita’ de estos meses. De pronto, es de rescatar que Kate haya roto tímidamente su silencio.

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