Con pica, pala y azadón, el hombre, que cuando no está en la obra se dedica a vender frutas, inició el trabajo por su cuenta con el objetivo de comunicar la aldea Gumsahi, donde vive con sus hijos, con Phulbani, donde ellos estudian, informa La Vanguardia.

El hombre explicó el motivo que lo llevó a empezar el ambicioso trabajo:

“A mis hijos les costaba caminar por el reducido y pedregoso sendero mientras iban a la escuela. A menudo los veía tropezar contra las rocas y decidí tallar yo mismo un camino a través de la montaña para que pudieran caminar más fácilmente”.

La historia captó la atención de un medio de comunicación local, que la hizo pública en los últimos días. Por eso, el gobierno se fijó en la obra del hombre y le ofreció su apoyo.”El esfuerzo y la determinación de Nayak de cortar las montañas para construir una carretera me dejó hechizado”, dijo el alcalde del pueblo en el que vive, recoge 20 Minutos.

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Gracias a que el gobierno puso los ojos en él, Nayak ya no tendrá que completar él solo el tramo de 7 kilómetros que todavía le falta para comunicar su casa con el colegio. El hombre ya tenía planeado trabajar otros 3 años en esa obra, pero el alcalde ya le prometió que completará el camino.

Pero eso no es lo único bueno que le pasó a este hombre, ya que el mandatario local también dijo que se le hará un pago por todo el tiempo que invirtió en el agotador trabajo.

Este video de la televisión local muestra parte de las dificultades de Nayak en la construcción: