EE. UU. sana sus heridas a una semana del paso de la tormenta Harvey

Millones de personas se esfuerzan por retomar sus vidas en medio de dificultades de abastecimiento, transporte y energía eléctrica.

Habitantes de Houston, Texas
Habitantes de Houston, Texas, después del paso de Harvey.| Getty Images

Para decenas de miles de habitantes, instalados en los centros de acogida, el regreso a sus hogares es impensable dada la lentitud de la decrecida de las aguas.

Las casas han permanecido abandonadas durante varios días, con un agua lodosa que ha llegado al nivel de las ventanas, a veces incluso más arriba, y los autos están listos para ir al desguace.

Al regresar a su vivienda en Port Arthur el viernes, Tobias James encontró sus dos vehículos llenos de agua, incluyendo un Dodge totalmente nuevo. “El seguro de uno de ellos venció hace ya años”, se lamentó, al tiempo que se consolaba pensando que todos sus parientes se encuentran bien.

Este hombre de 37 años, empleado de una refinería, dijo que recordará siempre el rescate en helicóptero: “Primera vez en mi vida que volaba, nunca había estado tan alto”.

Las autoridades continúan vigilando una planta química del grupo francés Arkema, donde peróxidos altamente inflamables, que quedaron sin refrigeración a causa de la inundación (que cortó la electricidad), se consumieron el jueves, emanando humos tóxicos. Todavía eran posibles nuevos incendios.

“No ha habido fuego ni humo durante la noche. Sin embargo, hemos seguido escuchando detonaciones provocadas por la descomposición de los peróxidos”, indicó a la AFP Rachel Moreno, portavoz del cuerpo de bomberos local.

Los funcionarios de la planta defendían el viernes su decisión de dejar los peróxidos en el lugar, afirmando que tratar de sacarlos apresuradamente habría sido muy riesgoso.

Regresa el béisbol

En la ciudad portuaria de Rockport, al suroeste de Houston, las escuelas permanecían cerradas y la electricidad cortada. Algunas casas amenazan con derrumbarse, junto a otras que ya forman montañas de escombros.

En esta ciudad portuaria, golpeada por el huracán el viernes, los postes de la electricidad cayeron al piso y una iglesia perdió su techo. El daño dentro de las casas era tremendo. El vicepresidente Mike Pence viajó a esta ciudad el jueves y prometió a las víctimas que no serían olvidadas.

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En cambio, en Houston y en la vecina Corpus Christi se volvía lentamente a la normalidad, con la reanudación del servicio eléctrico, el servicio de transporte público y amplias operaciones de limpieza.

El equipo local, los Astros de Houston, anunció que podrían jugar los partidos que tienen pautados en la ciudad para este fin de semana contra los Mets de Nueva York.

“Va a ser emocionante”, predijo el coach de los Astros, A.J. Hinch. “No puedes imaginar la importancia de estar en casa cuando te prohibieron volver a casa”.

Del salvamento a la recuperación

“Texas está en proceso de rápida recuperación gracias a los hombres y mujeres que han trabajado duramente, pero todavía queda mucho para hacer”, tuiteó este viernes Donald Trump.

El presidente viajó a las zonas afectadas el sábado para reunirse con las víctimas de Harvey, y la Casa Blanca solicitará al Congreso el desbloqueo de unos 7.850 millones de dólares en fondos de emergencia para ayudar a las víctimas.

El alcalde de Houston, Sylvester Turner, pidió a los residentes de unos vecindarios inundados cercanos a dos embalses que abandonen el área, que podría permanecer dos semanas más bajo agua.

Varios habitantes de estas urbanizaciones de 15.000 y 20.000 viviendas construidas cerca de los embalses de Addicks y Barker se negaban a evacuar.

Harvey ha causado al menos 42 muertes, pero esta cifra podría subir, pues los rescatistas temen que encontrarán más víctimas.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) anunció el viernes que había rescatado a más de 4.500 víctimas del desastre y a 200 mascotas.

Evacuación en hospital

Los daños materiales se calculan entre 30.000 y 100.000 millones de dólares.

En un hospital de la ciudad de Beaumont, en el sureste de Texas, helicópteros y unidades Black Hawks del ejército evacuaron el jueves a los más delicados de los 200 pacientes en el edificio, y otros fueron desplazados por vía terrestre.

Y un nuevo motivo de preocupación acecha en el horizonte, con la presencia en el Atlántico de un nuevo huracán, Irma, que se dirige al sur del Caribe y que llegará allí al principio de la próxima semana.

Con vientos de 175 km/h, “Irma se convertirá en un poderoso huracán durante varios días”, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés).

Con AFP

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