En esa misma fiesta hubo una mujer disfrazada de Marilyn Monroe, dice Lord Rees, quien le dijo a W Radio que Hawking siempre fue un hombre que supo disfrutar de la música y el teatro, a pesar de sus dificultades de movilidad.

Hay que anotar que Rees fue uno de los amigos y colegas más cercanos del fallecido científico y, además, contemporáneo de Hawking. Se conocieron en 1964, explica Rees en una nota publicada por el diario Independent.

Y más que la rumba en sí –por aquello del alcohol, el baile y la música–, las fiestas de Hawking eran memorables por la calidad de los invitados y el alto nivel de la conversación.

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Y la celebración de su cumpleaños número 60 es prueba de ello, como recuerda Lord Rees, quien narra que a esa ‘rumba’ asistieron cientos de científicos durante más de una semana para discutir temas sobre el espacio, el tiempo y el espacio.

Eso sí, el amigo de Hawking es rápido en aclarar que las fiestas no estaban limitadas a los grupos de intelectuales y eruditos y sus charlas elevadas: “Ese no era el estilo de Stephen”, dice Rees, en referencia a que el goce era un ingrediente infaltable en sus reuniones.

Casi todas las noches había reuniones o cenas con sus hijos y nietos, o con amigos, y en algunas, más especiales, comían pastel, como uno con la forma de la diva de Hollywood Marilyn Monroe, además de karaoke e incluso una rumba con paseo en globo incluido.