En la noche del domingo, según informaciones de la policía, Paddock se apostó en un cuarto del piso 32 del hotel Mandalay Bay, en Las Vegas, y disparó ráfagas contra una multitud que asistía a un espectáculo musical.

La policía informó que Paddock fue hallado muerto en su cuarto, posiblemente luego de suicidarse. En la habitación los agentes hallaron por lo menos ocho armas (hay versiones que dicen que había más de 10 rifles), algunas de cañón largo.

Hasta el momento se desconocen por completo las motivaciones de Paddock, e incluso sus familiares dijeron no tener idea de qué ocurrió con el discreto jubilado.

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Su hermano Eric Paddock dijo al diario Las Vegas Review-Journal: “No tenemos idea de qué ocurrió. Es como si un asteroide hubiese hecho impacto sobre la familia”.

Según dijo, su hermano no tenía ningún vínculo político o religioso. “Era apenas un tipo normal. Algo se quebró en él, algo ocurrió”, comentó. “Estamos en estado de shock”, añadió.

Por su parte, el diario británico The Guardian cita al vocero de la policía del municipio de Mesquite, Quinn Averett: “No tenemos mucha información del señor Paddock: cero llamadas para pedir ayuda, cero arrestos, ni siquiera una infracción de tránsito”, lo que podría interpretarse como “un ciudadano ejemplar”.

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En tanto, en la cadena NBC el hombre comentó que su hermano disfrutaba de hacer viajes a Las Vegas para asistir a espectáculos y apostar en los casinos.

Según informaciones de la policía, Paddock no tenía ningún antecedente policial ni registro de arresto. Además de contador público, tenía una licencia de piloto y poseía permiso para caza mayor, válido para el territorio de Alaska.

Se trata de una de las peores matanzas registradas en Estados Unidos en décadas.

AFP