Además, siete de las personas que permanecían hospitalizadas recibieron hoy el alta médica. El ministro de Salud, Imad Ahmed, que hoy visitó a los heridos, reveló que entre las víctimas mortales en el atentado figuran un conductor de ambulancia y un enfermero, que estaban rezando en la mezquita, según informaciones del diario oficial Al Ahram.

Entre tanto, los sufíes de Egipto enterraron a todas las víctimas este sábado y, en medio del luto por el peor atentado en la historia reciente del país, expresaron su voluntad de seguir adelante y mantener todas las festividades previstas por el aniversario de su profeta Mahoma.

“Las festividades tendrán lugar (…) en todo el país y en todas las provincias”, escribieron los responsables en un comunicado difundido el sábado.

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Para respetar el luto de las familias de las víctimas y para “facilitar la seguridad”, solo se anuló una procesión prevista en El Cairo, una marcha que tradicionalmente termina en la mezquita Al Husein, el nombre del nieto del profeta, uno de los lugares más sagrados de Egipto.

“El sufismo no es extranjero al islam. Es el islam en su totalidad”, subrayó el consejo en un comunicado.

En el Vaticano, el papa Francisco expresó nuevamente el domingo en ocasión del Angelus su “gran dolor”, e invitó a los fieles a orar con él por las víctimas.

El ataque terrorista cometido el pasado viernes en el Sinaí causó la muerte de 305 personas, entre ellos 27 niños y causó heridas a otras 128, que han sido distribuidas en varios hospitales, según datos ofrecidos por el Ministerio.

El ataque todavía no ha sido reivindicado por ningún grupo, pero se sospecha del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La autoridad egipcia aseguró que los radicales se colocaron en frente de la puerta del templo sagrado y en sus doce ventanas, y comenzaron a disparar de forma “indiscriminada” con armas de fuego automáticas contra los fieles que rezaban.

Con EFE y AFP.