El excapitán de los peruanos, que sonó como alternativa para sustituir al goleador Paolo Guerrero (con quien no lleva la mejor relación) tras el caso de presunto dopaje, transmitió su mensaje en la voz de Verónica Linares, del noticiero Primera Edición de América TV.

Pizarro da fuerza a sus compañeros, a nombre de todos los que han pasado por la selección peruana en los últimos años, y siembra en ellos la esperanza de un país que estará orando por ellos.

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Otro de los periodistas de Primera Edición percibe que el veterano jugador se sigue sintiendo capitán del equipo nacional. “Él asume el liderazgo todavía, y manda por eso este tipo de cosas”, dice.

Este es el texto:

He tenido el privilegio de compartir con la mayoría de ustedes jornadas y momentos importantes de su vida deportiva, con algunos más, con algunos menos, pero largos días de concentración entrenamiento y competencia generaron vivencias que nos hicieron crecer a todos.

Ninguno de nosotros es igual que el día que todo esto comenzó. Todos aprendimos; ganamos un amigo, un hermano, una nueva familia. Decir que la selección es una familia no es una frase cliché, es una verdad que solo el que ha llegado de verdad a formar parte de ella la conoce, y está bien que sea así. Después de todo las familias se forman y se construyen hacia adentro.

Hoy ustedes representan a toda esa familia, que cuenta con el apoyo, la energía y la fuerza, no solo de los 30 millones de peruanos, sino de todos y cada uno de sus hermanos, con los sueños e ilusiones de los que estuvieron y no están, pero que hoy como cada noche que la blanquirroja juega desde donde estén viven con intensidad cada uno de los 90 minutos.

Esta tarde cuando el rito empiece y lleguen al vestuario, cuando empiece a sonar la música mientras se cambien, allí estaremos todos con ustedes, y cuando salgan al campo, al calentamiento, allí estaremos todos apurando el paso, y cuando vuelvan al vestuario y empiecen los abrazos de animo y aliento estaremos allí dando fuerza, y en ese abrazo para la arenga una oración final, cuando ese nudo en el centro del vestuario se forme, cuando Jayito sostenga el balón en el centro para el grito de rigor antes de salir al campo, cuando los cuerpos se estremezcan de la emoción de saber que hay un país detrás de los once todos estaremos unidos a ustedes en abrazo del alma.

Ya han logrado muchísimo. Un país unido en un momento que tanto lo necesita, la esperanza de un país que puede ser mejor y más fuerte desde la unión. La certeza de que lo sueños pueden hacerse realidad. No falta nada. Estamos todos juntos y juntos todo es posible.

Éxitos muchachos.
¡Vamos Perú!

 

Aquí la lectura en el programa Primera Edición: