Hawking concluyó que al equipo le fue mejor cuando jugó en estadios ubicados a menos de 500 metros sobre el nivel del mar. En ese sentido, advertía que el partido en el pasado Mundial ante Costa Rica en Belo Horizonte era el menos malo de una programación no favorable, mientras que el más difícil lo disputaría en Manaos frente a Italia, por la temperatura abrasadora y el inicio tardío del encuentro, citaba The Guardian.

La ciencia le habría dado la razón al científico, ya que Inglaterra cayó frente a la ‘azzura’ 2 goles por 1, mientras que apenas sacó un punto (0-0) ante los ‘ticos’ en el cierre de la fase de grupos.

De otro lado, Hawking encontró que a los ingleses les ha ido mejor en los mundiales cuando han vestido su uniforme alternativo de color rojo, en vez del blanco tradicional, ya los puede hacer sentir más seguros y agresivos en el campo:

El astrofísico añadió que pese a que Inglaterra juega normalmente con una formación 4-4-2, le ha ido mejor con la 4-3-3, habiendo ganado el 58% de sus partidos desde 1966 con este esquema, mientras que con el otro apenas ha triunfado un 48%.

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Otro factor trascendente de los fracasos que encontró el matemático han sido las series de tiros desde el punto penal, con 3 eliminaciones (Italia 90, Francia 98 y Alemania 2006) en esta instancia. De allí surge su teoría del penalti perfecto, donde añadió como detalle curioso que los jugadores calvos y rubios son más propensos a anotar. “La razón de esto no está clara. Esto seguirá siendo uno de los grandes misterios de la ciencia”, dijo.

Este estudio fue pagado a Hawking por el presidente de una casa de apuestas irlandesa, la cual se negó a revelar la cifra. Los que sí se supo fue que el científico donó ese dinero entre 2 organizaciones benéficas: una dedicada a salvar niños en Siria; la otra, a tratar la enfermedad neurona motora que él mismo sufría.