Al notar que el juez no sancionaría nada, Cristiano se levantó con rabia a protestarle al juez central. La verdad es que él debió hacerse acreedor a la tarjeta amarilla por simulación o, en su defecto, tras el reclamo:

De haber sido sancionada la jugada, Portugal pudo haber empatado un partido en el que finalmente terminó cayendo contra Holanda por 3 goles a 0. El primer tiempo le bastó a la ‘naranja mecánica’ para deshacerse de los lusos.