Esta ocasión especial venida a menos, manchada por sangre y múltiples traiciones, fue protagonizada por Edmond Dantés, más conocido como el Conde de Montecristo, de la novela escrita por Alejandro Dumas (padre) en 1844.

La envidia es la principal causa de todas las desgracias que tendría que soportar Dantés durante años. Sus mal llamados amigos no pudieron soportar el éxito que estaba teniendo, y al no poder evitarlo decidieron denunciarlo ante las autoridades como un espía enemigo para así acabar con su relación amorosa y destruir su vida y espíritu poco a poco.

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Tras los barrotes de un castillo en la mitad de un islote, resignado por haber perdido al amor de su vida, que por entonces estaba en brazos de otro, y sin poder ser abrazado tampoco por las frías manos de la muerte luego de sus infructuosos intentos de suicidio, Edmond Dantés empezó a planear su venganza.

El Conde diría después:

“¡Me he substituido a la Providencia para recompensar a los buenos… Que el Dios vengador me ceda ahora su puesto para castigar a los malvados!”

¿Cómo pasó Dantés de ser un simple ciudadano a un Conde millonario y vengativo?

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