Bradley Wiggins ya es el ciclista olímpico con más medallas de la historia

El caballero británico se despide de los juegos con un récord mundial en la persecución por equipos.

| AFP

Se puede derrotar a cualquiera pero la única forma de batir a Bradley es cortándole la cabeza”.

Sir Bradley Wiggins, el ciclista al servicio de la Reina, es ya el británico y el pedalista con más medallas de la historia olímpica al ganar este viernes la de oro en persecución por equipos, con récord del mundo incluido.

El neozelandés Hayden Roulston, una de las víctimas de ‘Wiggo’ en Pekín-2008, explicó así lo que sienten los rivales del cinco veces campeón olímpico, del hombre que tiene colgados ocho metales en su largo cuello.

Wiggins no necesita subirse a lo más alto del podio para mirar a sus contrincantes desde arriba. Lleva haciéndolo toda su carrera desde sus 190 cm.

Genio del metodismo y privilegiado de la genética, Bradley nació en Gante, Bélgica, hace 36 años. Su padre, australiano, se dedicaba al ciclismo y su madre, británica, tuvo que cuidar de él cuando éste les abandonó menos de mil días después.

A los 2 años, se mudó a Inglaterra, ya sin figura paterna. Seguidor del Arsenal, el británico se enamoró de la bicicleta a los 12, cuando se encontró vibrando delante de la televisión con sus nuevos ídolos en Barcelona-1992. Tenía la pista en el ADN.

Pero su entorno no ayudaba. Se instaló junto a su madre en un problemático suburbio londinense y creció rodeado de malas influencias, drogas y alcohol.

El deporte siempre fue su tabla de salvación

Creo que si he ganado es gracias a las decepciones que he tenido en mi vida, que ha sido dura”,

afirmó el inglés tras ganar el Tour de Francia en 2012.

Oro para huir de la muerte

Wiggins se acostumbró a saborear el éxito muy temprano. Con 16 años ganó el campeonato británico júnior de ciclismo en pista y con 20 se colgó el bronce en persecución por equipos en Sídney-2000.

En Atenas-2004 arrancó su leyenda: oro en persecución individual, plata en persecución por equipos y bronce en la madison. Tenía 24 años y ya cuatro metales olímpicos. En Pekín-2008 llegó su confirmación, con dos nuevas medallas doradas.

Pero en 2012 ascendió al Olimpo de los elegidos del ciclismo y de los deportistas británicos. Se pasó a la ruta con el recién creado equipo Sky y se convirtió en el primer británico en ganar el Tour de Francia. Meses después, se llevó la contrarreloj individual en los Juegos de Londres.

Ocho medallas y una Grande Boucle, sin contar siete Mundiales en pista desde 2003 hasta 2016 y un título en el Mundial en Ruta en Ponferrada, en 2014.

¿Cómo hizo un especialista de la pista para ganar la carrera ciclista más importante del mundo?

Creo que la clave fue perder peso. En los Juegos de Pekín pesaba 82 kilos y ahora sólo 71, bajar tanto sólo se consigue con entrenamiento y trabajo. Y dejando la bebida, ya que yo antes era casi alcohólico”,

señaló.

Heredó los problemas con el alcohol de su padre, asesinado en extrañas circunstancias en 2008, pero consiguió “rehabilitarse” con la ayuda de su mujer Catherine.

La hora de Wiggins

La Reina le hizo por todos sus logros caballero de la Orden del Imperio Británico en diciembre de 2013. Pasó a ser de ‘Wiggo’ a Sir ‘Wiggo’ con apenas 33 años.

Pero sufrió más en el homenaje que sobre la bicicleta. “Sinceramente, todavía estoy temblando, estoy encantado de que haya acabado” la ceremonia, dijo, “incómodo” porque se le compare con algunas de las figuras más relevantes de la historia de su país.

Casi empachado de éxitos, Wiggins decidió emprender nuevas aventuras y el 7 de junio de 2015 logró el penúltimo hito de su carrera: batir el récord de la hora, al fijar una distancia de 54,526 km en ese tiempo.

Es lo más cerca que un hombre puede estar de lo que se siente al tener un hijo”,

explicó emocionado.

Ahora, Wiggins ha ganado su octava presea olímpica, convirtiéndose en el deportista con más medallas de su país y probablemente el ciclista más exitoso de todos los tiempos.

Aunque no está claro qué va a hacer el inglés, que siempre huye de clichés y estereotipos, con su nuevo oro.

Tengo mis dos medallas de Pekín dentro de un calcetín en mi habitación. Sería fantástico dejárselas a mis hijos cuando me muera pero ahora no sé realmente qué hacer con ellas”.

Con AFP.

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