Pero, ¿por qué hacer la comparación entre Duque y Vargas Lleras y no entre Duque y Gustavo Petro, como parece natural por aquello de la polarización entre izquierda y derecha? Jorge Galindo escribe en El País, de España, que el rival del candidato del Centro Democrático no es el líder de la Colombia Humana, sino el exvicepresidente, porque con él “compite por un espacio común de votos”.

“Tanto Duque como Vargas Lleras acuden a las mismas fuentes de voto para lograr sus respectivos objetivos”, dice Galindo, y la primera de esas fuentes “son los votantes de centro”. Para cautivarlos —continúa Galindo citando a la politóloga Sandra Borda— “Duque y el expresidente Uribe están realizando un doble juego: el primero, candidato joven que encandila con sus discursos moderados; el segundo, arenga a la derecha más determinada”.

“Según esta proyección, el dominio de la dupla [Duque-Uribe] sería aplastante en la derecha pura, pero nada despreciable entre el viejo centro y centro-derecha. Este ámbito, que debería ser el natural de Vargas, se le está resistiendo […]. El fichaje de Pinzón como vicepresidente obedece a la necesidad de competir en estos dos ámbitos ideológicos”, agrega el analista.

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Considera, además, que la estrategia de Duque se basa en “dominar el espacio que va del centro a la derecha para ganar en primera vuelta, o más probablemente asegurarse un rival que le ayude en su objetivo de acaparar esos votos”, y ese rival, ahí sí, sería Petro, a quien califica como el “perfecto candidato” (como rival de Duque) por ser el más extremo por el otro lado del espectro.

La maquinaria es “probablemente el dique más firme que tiene Vargas Lleras contra el avance de Duque”, asegura Galindo. Y “probablemente, la capacidad de Vargas Lleras de reducirle el suelo a Duque pasa sobre todo por mantener este dique”. Así las cosas, concluye Galindo, el tiempo que queda a Vargas Lleras para la primera vuelta será “una carrera contrarreloj […], con un objetivo claro: impedir que el ‘viejo centro’ y la derecha se coordine completamente en torno a Duque”.

Esa maquinaria de Vargas Lleras comenzó a activarse cuando en los primeros años del gobierno de Juan Manuel Santos estuvo a cargo de los ministerios del Interior y de Justicia, y de Vivienda, recuerda Jorge Eduardo Espinosa en El Espectador. “Desde entonces, Vargas movía piezas de ajedrez en el tablero del que sería su segundo intento hacia la presidencia”.

En el segundo periodo de Santos, Vargas Lleras recibió de nuevo el Ministerio de Vivienda y el de Transporte, y los poderes en los asuntos de infraestructura, vivienda, agua, transporte, hidrocarburos. “Era un poderoso Vargas Lleras que metódicamente movía piezas en el ajedrez que lo dejaría en 2018 a dos o tres jugadas del Jaque mate”, dice Espinosa, y se pregunta: “¿Cómo entender entonces la enorme caída en las encuestas del candidato Vargas Lleras?”.

La clave está en los votos propios, y Vargas Lleras no los tiene. “¿Cuáles son los votos de Vargas Lleras? Además de la maquinaria que logran sus políticos en las regiones, que no se pueden despreciar, ¿tiene voto de opinión? ¿Se puede ganar la presidencia solo con maquinaria? […] ¿A quién entusiasma Vargas Lleras? ¿Tiene hinchas como Petro o como Uribe?”, inquiere Espinosa, y agrega sobre la imagen del candidato: “Es innegable la antipatía que despierta, su largo historial de coscorrones y regaños en público, la imagen de hombre frío y autoritario. Y claro, lo que representa su partido, Cambio Radical, con tantos escándalos de corrupción”.

En cambio, por el lado de Duque, además de lo que hacen el candidato y Uribe, señalado por Galindo en El País, su aspiración se está viendo fortalecida por el populismo de izquierda de Petro, sostiene Álvaro Forero Tascón, también en una columna de El Espectador.

Eso porque, “por primera vez, para ganar el uribismo no necesita dividir al país entre el pueblo bueno y ‘las élites corruptas que le entregaron el país a las Farc’, los gobiernos Pastrana y Santos y sus ‘corruptas coaliciones enmermeladas’. Enfrentando a Petro, el uribismo tiene por fin una amenaza real que le permite jugar el papel de los partidos tradicionales de derecha, sin recurrir al populismo del odio contra las élites políticas con las que pelea en elecciones para ganar, pero con las que cogobierna cuando llega al poder”.

“Cuando Gustavo Petro se pone de primero en las encuestas hace dos meses, apareció por carambola el fantasma del castrochavismo que el uribismo venía invocando con ansia”, explica Forero Tascón. “Lo necesitaba desesperadamente, pues sus éxitos electorales dependen de ‘combatir’ enemigos, y el fantasma de las Farc iba a morir el 11 de marzo cuando se comprobara que en la democracia éstas eran un tigre de papel, y que ‘el país no se le había entregado a las Farc’ como había sostenido populistamente por años”.

Frente a su situación en las encuestas, Vargas Lleras dijo este lunes en W Radio que para él la verdadera campaña comenzó la semana pasada. “Los candidatos que no participamos en las consultas estuvimos excluidos más de dos meses de la posibilidad de tener acceso a televisión, a publicidad política pagada, de manera que fue una gran limitante para exponer el alcance de todos nuestros programas”, aseguró.

“Ahora vendrán los verdaderos debates que nos permitirán dar a conocer a la opinión pública, a todos los colombianos, el alcance de nuestras propuestas. Tendré dos meses para lograr, y eso es lo que espero, mostrarles a los colombianos todo el alcance de mis propuestas, los objetivos, las metas que me he trazado”, añadió.

En todo caso, los analistas se muestran prudentes frente a todas las opciones y consideran que aún faltan dos meses para las elecciones de primera vuelta.