La nueva situación llama la atención porque la relación entre Gustavo Petro y Carlos Caicedo había quedado resquebrajada con ocasión de la consulta ‘Inclusión social para la paz’, en la que Petro obtuvo más de 2’800.000 votos y Caicedo, más de 500.000.

El mismo día de las votaciones se conoció un video en el que Petro explica que la consulta interna de la izquierda no tenía, para él, el propósito de ganarle a Caicedo, a quien calificó de “nimio” y “marginal en la política”, sino ver cómo le ganaban a la consulta de la derecha.

Además, hace poco, Caicedo escribió una carta en la que arremete contra Petro porque dice que después de la consulta no lo tuvo en cuenta a la hora de tomar decisiones para su campaña.

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“El candidato [Petro] nos incumplió la cita el 14 de marzo a la cual nos convocó, y solo al final del día 16 se comunicó cuando ya estaban tomadas las decisiones claves para la nueva etapa electoral. Gustavo Petro nos aplicó lo que tanto rechazamos: la exclusión”, dice Caicedo en uno de los apartes de su carta.

Sin embargo, en las últimas horas todo cambio. Petro invitó a través de Twitter a Sergio Fajaro y a Humberto de la Calle “a construir la convergencia que establezca los pilares de la Paz”, e invitó a Caicedo a ser el “arquitecto” de esa convergencia.

Y Caicedo le respondió por el mismo medio: “Acepto encargo de contribuir a la arquitectura de la convergencia que nos exige la ciudadanía, para impulsar candidatura única del cambio”.

“Veo un cambio de conducta en Gustavo Petro. Está propiciando puentes y no subrayando diferencias”, agrega Caicedo en Semana. “Mal haría en guardar silencio ante una invitación que espero que sea sincera. Es un acto de generosidad cuando lo lógico en una contienda es ganar por encima de los demás contendores. Parto de la buena fe”.

En todo caso, la razón fundamental para el cambio de postura de Caicedo quedó expuesta en la siguiente afirmación en la misma revista: “Un gobierno de Iván Duque es más de lo mismo: polarización, exclusión pero con rostro fresco, juvenil. Colombia es el octavo país más desigual y necesita un cambio de modelo. Hay que intentar tejer un proceso aproximado en lo que nos une y no en lo que nos diferencia”.